22 de julio de 2010

Soldados de Salamina


En ocasiones, no hay mejor manera de transmitir la historia que convirtiéndola en relato, pues no todos soportan leer una investigación, pero sí a muchos les gusta leer historia a modo de relato pues la hace cercana pero, sobre todo, real. Así lo hace Javier Cercas en su "Soldados de Salmina" compone un relato de manera fiel y real, pero también lo hace de manera emocionante transmitiendo al lector una serie de sentimientos no pudiendo evitar emocionarse al llegar al final y al leer esos diálogos tan sencillos pero tan cargados de sentimientos de los personajes.


Partiendo de una historia que le cuentan medio en serio sobre Rafael Sánchez Mazas, principal ideólogo de Falanfe Española, el protagonista que es también el autor, Javier Cercas, inicia, casi sin saberlo, una investigación que le llevará a enfrentarse a la crudeza de la guerra. Su búsqueda por conocer la verdad de un hecho -el fusilamiento y la salvación de Sánchez Mazas gracias al "perdón" de un soldado republicano"- se irá transformando a medida que su libro va cogiendo forma, dándose cuenta que lo que anda buscando es un héroe, pero que termina encontrando a un hombre, simple y llamanete un hombre, un hombre que vio a sus amigos morir y que fue a la guerra como quien va al trabajo sin saber que él estaba salvando a la civilización a pesar de que nadie lo sabría y nadie lo recordaría.


Un libro que bien podría pertenecer a la microhistoria, pues ese relato real sólo es un hecho más de los miles que podemos hallar en la Guerra Civil Española, historias muchas de ellas olvidadas y sólo presentes en la memoria de esos viejos que aún recuerdan con lágrimas en los ojos que alguna vez lucharon, algunos sin saber porqué, en una guerra que los enfrentaba a ellos mismos y que supuso la muerte de amigos y familiares.


Permitánme que les escriba aquí uno de los fragmentos que más me han gustado, aunque sinceramente me ha resultado difícil quedarme únicamente con uno:


"Lo que Jose Antonio ni Sánchez Mazas podían imaginar es que ni ellos ni nadie como ellos podría jamás integrar ese pelotón extremo, y en cambio iban a hacerlo cuatro moros y un negro y un tornero catalán que estaba allí por casualidad o mala suerte, y que se hubiera muerto de risa si alguien le hubiera dicho que estaba salvándonos a todos en aquel tiempo de oscuridad, y que quizá precisamente por eso, porque no imaginaba que en aquel momento la civilización pendía de él, estaba salvándola y salvándonos sin saber que su recompensa final iba a ser una habitación ignorada de una residencia para pobres en una ciudad tristísima de un país que ni siquiera era su país, y donde nadie salvo tal vez una monja sonriente y espigada, que no sabía que había estado en la guerra, lo echaría de menos."


Posteriormente, en 2003, David Trueba realizaría la película basándose en la novela (aunque no creo que novela sea el género del libro) de Javier Cercas aunque con ciertas libertades artística como por ejemplo, el protagonista no sería un hombre, sino una mujer interpretada por Ariadna Gil. Aquí tenéis el tráiler:






20 de julio de 2010

Nuevo Blog Ubi Sunt?

Al blog ya creado, Ubi sunt? cuenta con un nuevo blog donde, además de las novedades de la Asociación, encontraréis interesantes entradas relacionadas con la Historia como: ¿Quién era Marc Bloch? o una pequeña reseña sobre el documental "El Mundo en Guerra", os animo a leerlo sobre todo si amáis a la Historia.


http://www.revistaubisunt.blogspot.com/

15 de julio de 2010

Sir Walter Ralegh y la búsqueda de El Dorado (II)

A pesar de todo, Ralegh no fue tonto dejó allí en Guayana a dos ingleses que en parte actuaban como rehenes de los indígenas pero que por otra parte estaban aprendiendo todo lo necesario para la conquista, así aprendieron la lengua de los indígenas y buscaron minas de oro para financiar la conquista. Sin embargo, uno fue capturado por los españoles y el otro fue escondido por los indígenas, vivió con ellos 20 años hasta el punto de que apenas se acordaba de su lengua materna. Es por ello que Ralegh trató de organizar nuevas expediciones a Guayana. Fue ayudado por Cecil quien le financió dos barcos que partieron a las órdenes de Laurence Keymis en enero de 1596. Cuando llegó a Caroní se dio cuenta que los dos ingleses se había ido por lo que sufrió una gran decepción, aunque sus esperanzas volvieron cuando encontró a un indígena que le explicó de donde procedía el oro dando por cierto la existencia del El Dorado. Todo ello se lo envió en un informe a Ralegh. Sin embargo, éste se hallaba inmerso en las campañas contra España en el famoso ataque de 1596 y en la fracasa expedición contra el Amazonas en 1598. Pero desde 1597 a 1603 logró ser restablecido como consejero y confidente de la anciana reina Isabel, ocupó cargos públicos y se vio envueltos en empresas coloniales con Virgina.



A pesar de todo no logró consolidar su futuro y la muerte de la reina le pilló por sorpresa. Sus enemigos intrigaban en sus espaldas. Todo lo de Ralegh repugnaba al nuevo rey inglés Jacobo VI. En julio de 1603 fue llevado de nuevo a la Torre acusado de Traición. El veredicto fue: culpable. El rey no quería ejecutar al que se había convertido en un héroe nacional por lo que estuvo detenido doce años en dicha Torre y allí escribió la primera parte de su obra Historia del Mundo. Y aunque languidecía en prisión nunca abandonó su idea de conquistar Guayana. Sus enemigos se burlaron de las fantasías que había escrito en su anterior libro y se concentró en las Minas de oro de Keymis.



En 1616 fue liberado por un fiador y sólo para preparar su aventura por el Orinoco. Recibió su patente prometiendo que no infringiría daño a los súbditos del rey de España. Cabe decir que Ralegh ya tenia 60 años, estaba canoso, encorvado por la edad y el reúma, jadeante y caminaba con la ayuda de un bastón. Pero tenía un gran entusiasmo. Vendió muchas de sus posesiones para financiar el viaje. En noviembre de 1617 llega Guayana con una gran acogida por parte de los indios. En diciembre de 1617 ancló en el Orinoco y de allí se dirigieron a Iconuri donde supuestamente el cacique Putjima dijo que estaban las Minas de oro. La expedición sufrió muchas dificultades y además se incumplió la promesa cuando el joven Walter Ralegh asaltó una ciudad española: Santo Tomé. En dicho asalto, el joven Ralegh perdió la vida. Ralegh no supo sobreponerse del fracaso de la expedición. En una carta enviada a su mujer, mostraba una profunda tristeza y dejaba constancia de que sabía que ya los españoles sabían de la ruptura de la promesa. A pesar de todo, siguió buscando una mina de oro en las proximidades del Orinoco. Sin embargo, todos sus hombres desertaron.



Cuando llegó a Plymouth en 1618 fue recibido a gritos de: ¡Pirata! y se dio orden de su detención. Se fingió enfermo con el fin de conseguir la clemencia del rey. Preparó una huida a Francia motivado por la información que le dieron dos franceses que le dijeron que en Francia sería bien recibido. Sin embargo, fue traicionado por un personaje que formaba parte de su séquito y que pasó a la historia con el nombre de "Sir Judas". Ralegh entró de nuevo en la Torre de Londres. Preparó una ardua defensa. Ante la duda de qué hacer con él se decidió que se presentara antes un comité de seis miembros encabezado por Sir Francis Bacon. Sin embargo, sumando las culpas anteriores -traición- con las presentes, su vida estaba colgado de un hilo y todo el mundo lo consideraba culpable, principalmente Bacon que pensaba que debía morir. Su ejecución se preparó para el 29 de octubre de 1618, pasó su última noche en la casa del guardián frente a Westminster Hall. Dejó una nota donde negaba todas las acusaciones. Se dice que dijo que moría feliz porque "esperaba convencer al mundo de que moría siendo inocente", ciertamente parecía que moría para satisfacer a España. La entereza de Ralegh en el patíbulo le hizo acreedor de gran "honor y reputación ante los hombres".


En su ejecución, dio un discurso de 45 minutos donde insistía en su inocencia. Abrazó a sus amigos, cogió el hacha, probó el filo, y considerándola suficientemente afilada para su fin dijo: "Esto es lo que curará todas las penas". Pidió al verdugo que golperara cuando levantara la mano. "Y entonces no temas" dijo "sino acierta...". Después de haber estado sobre el tronco hizo la señal acordada y al no advertirla el verdugo, se dirigió hacia él en voz alta preguntando por qué no golpebaba. "Golpea, hombre" dijo. Y así con dos hachazos fue liberado de su dolor.
Fuente:
Hemming, John: En busca de El Dorado, ediciones del Serbal, Barcelona, 1983. Capítulo 10.

13 de julio de 2010

Sir Walter Ralegh y la búsqueda de El Dorado (I)

Sorprendentemente, en ocasiones, las películas con un fondo histórico introducen personajes históricos reales que es difícilmente creemos que en un pasado existieron y consideramos su historia fruto de la "libertad artística" de guionistas y directores para que la historia sea más interesante de lo que ya es. Eso me pasó a mí con el personaje de Walter Ralegh-interpretado por el magnífico Clive Owen- en la película de "Elizabeth la Edad de Oro"-película que no se incluye entre mis favoritas, pero que recomiendo ver-. Y es que, en estos días que ando buscando monstruos en América del Sur, he descubierto que Walter Ralegh fue uno de los grandes expedicionarios que marcharon en busca de El Dorado, esa ciudad mítica toda de oro que muchos buscaron y que nadie, como es obvio, encontró. Esta fue su historia:



Walter Ralegh era el hijo de una familia de avolengo de Devon y se había unido a la corte de la reina Isabel tras unos breves estudios de leyes en Oxford. Con gran sutileza consiguió atraer el interés de la reina, en parte con la ayuda de su medio hermano Sir Humphrey Gilbert, y en parte por su buena apariencia y encanto. Ralegh escribió poesías de amor a la reina Isabel I y de este modo ganó su afecto. Llegó a ser uno de los hombres más influyentes de Inglaterra y entró a formar parte del círculo de cortesanos favoritos de la reina. Tras varias expediciones exitosas consiguió la conianza de la reina. Fue miembro del parlamento y financió barcos corsarios cuyas víctimas principales eran los españoles. Obtuvo la concesión de la colonia de Virginia y el título de caballero en 1585. Sin embargo, este éxito empezó a decaer a partir de 1592, Robert, Conde de Essex, le estaba robando a la reina, pero lo que verdaderamente inició el descenso de Ralegh fue su matrimonio secreto con una de las damas de hinor de la reina: Isabel Throckmorton, con la que tuvo un hijo. Por ello, tanto él como su recién esposa, fueron encerrados en la famosa Torre de Londres. Aunque su estancia fue breve nunca recuperó el efecto y la confianza de la reina.


A medida que transcurrían los años y Ralegh continuaba alejado de la corte, decidió que debía llevar a cabo una acción espectacular para recuperar su anterior posición. Fue entonces cuando entró en juego la historia de El Dorado. En 1596 escribió que desde hacía años renía constancia de un imperio en Guayana, por lo que pensó que si de verdad existía ese imperio debía ser conquistado por Inglaterra y no por España. Obviamente no partía de la nada, ya en 1594 había leído el informe de Domingo de Vera, español obsesionado con El Dorado, un informe cargado de fantasía que hablaba de los límites del El Dorado.


En 1595 Ralegh viajó a Trinidad, allí se hizo con un buque portugués con vino a bordo. Ese vino fue aprovechado por Ralegh para emborrachar a los españoles que se hallaban en Trinidad. Posteriormente capturó a Antonio Berrio, la persona que más sabía sobre El Dorado, e inició su expedición por el Orinoco. Para ello, viendo que por el Orinoco no podría navegar con los buques que usaba en el mar, preparó una serie de embarcaciones para poder navegar por dicho río con provisiones para cien hombres durante un mes. El viaje fue una verdadera tortura hasta que llegó al delta y se encauzó por el Orinoco. Por otro lado, Ralegh aplicó una política bastante inteligente en esta expedición de reconocimiento, esta era la de ganarse la amistad con los indios, por un lado por principios humanitarios, pero por otro para posteriormente inducirlos a rebelarse contra los españoles. Para ello les hablaba de la reina virgen e impedía a sus hombres abusar y violar a las mujeres. Asimismo se interesó por las costumbres de los indígenas. La culminación del viaje de reconocimiento fue ver el Caroní.

De regreso al Caribe, los barcos de Ralegh trataron de ganar algún tesoro para financiar el viaje, aunque poco consiguió. En agosto estaba de regreso en Plymouth. A pesar de las grandes expectativas y de la ayuda de sus amigos, la reina se mostró poco o nada interesada en el fabuloso reino, ignoró al caballero y su propuesta de conquista. Con el fin de salvar su reputación escribió Descubrimiento...de Guayana que publicó en 1596. En dicha obra recogía todas las leyendas en torno al Dorado, incluyendo las fantasías de Domingo de Vera entre las que se encuentra la historia de la tribu ewaipanoma, una tribu de hombres cuyas cabezas no estaba sobre los hombres, cuyo ojos estaban en sus espaldas, con bocas en mitad del pecho y una larga cola de cabello que crecía hacia atrás entre los hombros. Sin duda alguna, Ralegh sabía como atraer el interés hacía una expedición en Guayana.

2 de junio de 2010

Los cómics de la segunda guerra mundial

Hace unos días tuve la suerte de asistir a la presentación del libro Los cómics de la segunda guerra mundial: Producción y mensaje en la Editorial Timely escrito por José Joaquín Rodríguez, amigo y compañero de la asociación cultural Ubi Sunt? El libro supone no sólo una historia del cómic y de los autores que lo crearon durante el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1045), sino que también supone un estudio de cómo los cómics trasmitían la cultura que no era la que verdaderamente existía, sino que era la que los autores de cómics en su mundo percibían y al ser percibida así, así la transmitían. De esta manera era lógico que transmitieran una serie de estereotipos de razas como ocurría con la gente de color cuya fisionomía era cercana a la de un mono, asimismo también se convertía en un transmisor de lo que ocurría en ese momento en su país, de tal manera que, en muchas ocasiones, los malos eran los alemanes o los japonenes que a traición habían atacado Pearl Harbour. En definitiva, un libro entretenido y original que demuestra que la historia no sólo se hace en archivos sino que cualquier objeto del pasado es trasmisor de esa cultura y de esa historia y que puede ser usada como fuente para conocer ese pasado y esa cultura, así que animo a su lectura.
Para quien quiera adquirir el libro basta con pinchar aquí

29 de mayo de 2010

La teratoscopia

Una de las actitudes que podemos ver hacia el monstruo a lo largo de la Edad Moderna, pero principalmente en el siglo XVI, es como señal divina. El monstruo es algo creado por Dios para mostrar un poder y para advertirnos sobre hechos futuros. Esta concepción del monstruo como herramienta adivinatoria no surge en la Edad Moderna, ya autores clásico como Cicerón consideraban al monstruo como una señal de algo que estaba por venir, asimismo San Agustín pensaba que el monstruo tenía como fin mostrar bien la benevolencia de Dios, bien algún hecho futuro o bien el pecado. Se puede decir, además, que la Biblia también había ayudado a difundir esta idea, pues en numerosos episodios bíblicos podemos ver como los acontecimientos desafortunados eran antecedidos por señales prodigiosas como lluvia de sangre o piedras, cometas y demás. Esta idea del monstruo como "señal" o advertencia se mantendrá a lo largo de la Edad Media, pero será a comienzos de la Edad Moderna con el conflicto religioso cuando la idea del monstruo como "señal" recobre fuerzas. Y es que las interpretaciones de las señales de los monstruos se pondrán al servicio de la polémica religiosa siendo una fuerte herramienta de ataque al servicio del protestantismo. No será sorprendente, por tanto, que sea en Alemania donde se den los más importantes tratado sobre el monstruo como herramientas de adivinación destacando el tratado de Casparus Peucerus: Commentarius de praecipuis divinationum generibus del año 1553. Gracias a él surge lo que denominamos teratoscopia, una rama de las artes adivinatorias que se basa en la interpretaciones del prodigio y el monstruo. Para Peucerus los prodigios en general y los monstruos en particular, son signa, testimonios divinos que han de ser rectamente interpretados.




Las interpretaciones de los monstruos tendrán, en la mayoría de los casos, un fin propagandístico al servicio del conflicto religioso, por lo que no resulta sorprendente de una de más famosas interpretaciones venga de la mano del propio Martín Lutero y Melanchton. Una de sus más famosas interpretaciones fueron la del "pope-ass" (ilustración de la derecha), una especie de pez que había nacido en Roma y que fue el principal objeto de estudio en numerosos Broadside Ballads. Este pez fue interpretado por Melanchton como señal del fin o de la caída de la iglesia romana y católica y se exponía la idea de que el Papa era el Anticristo, asimismo se interpretaba como una señal de que Dios apoyaba las doctrinas reformistas.
En el caso de España, la relaciones de sucesos (la versión española de los Broadside Ballads), servían igualmente como propaganda religiosa, sin embargo, no vemos una polémica religiosa, sino más bien una difusión de los mensajes tridentinos. Del mismo modo, y retomando el tema del monstruo como advertencia o seña, diversos tratados de "filosofía natural" o misceláneas como Curiosa y oculta filosofía de Eusebio Nieremberg hace referencia como un monstruo fue señal de las posteriores guerras civiles que habría en Alemania. Según Nieremberg, estas guerras la pronosticó un niño que había nacido con un cuchillo de punta aguda que le salía del vientre. Asimismo, tratados médicos como el de Rivilla y Bonet: Desvíos de la naturaleza o tratado del origen de los monstruos, en el capítulo dedicado a las causas eficientes de los monstruos se hace mención a como los monstruos "acaecen en predicción y aviso de futura venganza y males graves". Aunque advierte que no siempre los monstruos nacen para avisar o predecir un mal futuro pues "si siempre que nace cualquier monstro hubiesemos de recurrir a esta causa, y a este fin, las desiertas arenas de África, que ordinariamente los suele producir, debieramos decir que serían capaces de avisos celestes o quando se hallasen poblados". Rivilla insiste en que hay saber diferencia entre el monstruo "señal" del que no lo es, y según él la diferencia debe ser semejante a la que se da en los milagros, "por lo cual aquellos monstruos que nacieren con miembros de especies imposibles a la commixtion, y con señales totalmente prodigiosas de letras, cruces, imágenes o voces, no hay duda que excediendo toda naturaleza dependen solo de disposición divina" ese es el ejemplo del monstruo de Rávena o del monstruo nacido en Jaén en 1679 (Relación de suceso extraída del libro de Eittenghausen), un niño gigante, con tres rosas en forma de estrellas en su rostro, una en cada mejilla y la otra en la frente, con tres pechos, uno en el izquierdo y dos en el derecho, una imagen del cristo crucificado en el cielo de la boca, y en el empeine del pie derecho una cruz roja, y en el izquierdo un corazón. Cabe mencionar que el nacimiento de este monstruo está muy vinculado con el contexto histórico de la época. Estamos hablando del reinado del desafortunado Carlos II, su infertilidad marcaba el fin de la dinastía de los Habsburgo en la Península Ibérica y las malas lenguas hablaban de como el Rey estaba utilizando medios no legítimos (magia y hechizos) para poder procrear. El nacimiento de este monstruo estaba muy vinculado con este hecho, al leer la relación vemos como los padres de esta criatura (al igual que el Rey) llevaban años deseando tener un hijo, por lo que después de muchos ruegos y súplicas, Dios los bendijo con un embarazo, sin embargo, desde un principio éste causó mucho dolor lo que le llevó a preguntarse a la sufriente madre si el embarazo más que una bendición fuera un castigo por sus incesantes súplicas. La vinculación del nacimiento de este monstruo con el contexto político de la época se traduce en el hecho de que el nacimiento de este monstruo suponía una señal del fin de los Austrias en la Península Ibérica.
Podemos concluir, por tanto, que en el contexto español también hubo una interpretación del monstruo como "señal", no como herramienta del conflicto religioso como sucedía en Alemania, Inglaterra o Francia a través de los Broadside Ballads, pero sí como propaganda de una ideología religiosa -la transmitida por el Concilio de Trento- y también con un cierto vínculo al contexto político de la época. El reinado de Carlos II fue un momento de auge, los monstruos vaticinaban el fin de una dinastía y eso hizo que las relaciones de sucesos se hicieran eco del hecho a través de los nacimientos monstruosos. Por otro lado, vemos que a pesar de que la actitud hacia los monstruos va evolucionando, en el siglo XVII aún permanecia la idea del monstruo como "señal", idea que irá perdiendo peso a medida de que la ciencia avance, sobre todo, en el siglo XVIII donde el monstruo será visto ya como un objeto médico más que como un objeto adivinatorio.
Bibliografía:

Nieremberg, Juan Eusebio: Curiosa y oculta filosofía, Madrid, imprenta de María Fernández, 1649.
Park, k., y Daston, L. “Unnatural conceptions: the study of monsters in sixteenth and seventeenth-century France and England”, Past and Present, 92, 1981.
Rivilla Bonet y Pueyo: Desvíos de la naturaleza o tratado del origen de los monstruos, Lima, 1695
Vega Ramos, María José: “La monstruosidad y el signo formas de la presignificación en el Renacimiento y la Reforma", Signa, 4, 1995.
Wilson, Dudley: Signs and portents. Monstruous birth from the Middel Ages to the Englightenment, Londres/Nueva York, Routedge, 1993.

22 de mayo de 2010

Tres actitudes hacia el hermafroditismo.

Al igual que ocurría con los cambios de sexos, el hermafroditismo también era un tema central en numerosos tratados de la Edad Moderna. Dentro de esos tratados se puede distinguir tres actitudes o tres acercamientos al hermafroditismo.
Biológico: El acercamiento hacia el hermafroditismo desde un punto de vista biológico, se basa en la idea de que desde el pensamiento griego hasta vísperas de la Ilustración solo se admitia la existencia de un sólo sexo: el masculino, que admitía diferentes grados de perfección siendo el más perfecto el masculino y el más imperfecto el femenino y entremedio existía toda una serie de sexos intermediarios. De esta manera en la Europa preilustrada no existía un verdadero sexo y el hermafroditismo no era una anomalía, la medicina lo admitía como una posibilidad biológica, aunque luego las convenciones sociales obligaran a decantarse por un sexo u otro bajo el juramente de permanecer en él por el resto de la vida. Es lo que se denomina la "experiencia del intermediario".
Prodigium: Esta actitud consideraba al hermafrodita como un ser monstruoso cargado de presagios negativos. Vinculaba al hermafrodita con la sodomía, por ello, en ocasiones, el nacimiento de un hermafrodita era el castigo divino ante una relación carnal viciosamenre realizado.
Miraculus: Esta actitud, opuesta a la anterior, consideraba al hermafrodita como una conciliación entre ambos sexos. Es una actitud que proviene de la Antigüedad y que estuvo muy ligada a la tradición mística y esotérica que se remonta al hermetismo y que llegó hasta el Renacimiento. El hermarodita suponia la unión de los contrarios.
Fuente:
Moreno Mengíbar, Andrés; Vázquez, F.: "Hermafroditas y cambios de sexos en la España Moderna", Monstruos y seres imaginarios en la Biblioteca Nacional, Madrid, Algete, 2000.

28 de abril de 2010

El queso y los gusanos



El queso y los gusanos supone la obra más representativa de la Tendencia Historiográfica denominada "Microhistoria" de la cual Carlo Ginzburg es su mayor representante. Historiador italiano se le considera un erudito, original y provocador. Durante años estuvo luchando y mandando peticiones a Juan Pablo II para que se abrieran los Archivos de la Inquisición, hecho que se consiguió en 1998 gracias a la acción de un grupo de estudiantes.
En 1976 Ginzburg publica El queso y los gusanos donde analiza con profundidad el proceso inquisitorial de un molinero italiano del siglo XVI llamado Menocchio. Tal y como su autor dice, este proceso hubiera pasado de largo si el dicho Menocchio no hubiera tenido unas ideas tan particulares sobre la religión como la inmortalidad del alma, la tolerancia religiosa, la humanidad de Cristo, etc. Sin embargo, el autor no se queda en la simple exposición del proceso, sino que analiza cual es la raíz de esas ideas que tiene Menocchio, por lo que el análisis del proceso se convierte en todo un estudio sobre la Cultura Popular. Y es que el autor, para conocer de dónde provenían las ideas de Menocchio hace un estudio profundo de sus lecturas entre las que se encontraba: Florilegio de la Biblia o una posible edición del Corán. Asimismo analiza la posible influencia de ideas luteranistas y anabaptistas. Finalmente, se puede extraer como conclusión -al menos yo lo extraigo- que la Cultura Popular supone una unión de la cultura impresa o "erudita" y una cultura preminentemente oral. De esta manera, Giznburg deja en el aire esa idea de "ambigüedad" en la cultura popular que hace muy difícil su limitación y estudio, asimismo expresa la idea de que la cultura popular no es ni inferior ni reflejo de la "cultura dominante".
En definitiva, es un libro muy interesante, sobre todo para la persona que pretenda comprender qué es la microhistoria. Quizás denso en algunos de sus capítulos, pero ameno de leer. Así que, bajo mi punto de vista, es bastante recomendable.

26 de abril de 2010

El Crisol

El crisol es la adaptación cinematográfica de la obra de teatro "Las Brujas de Salem" de Arthur Miller. Inspirado por la trágica historia de Las Brujas de Salem acaecido en Massachusets en el siglo XVII, Arthur miller relata como a partir de un baile en torno a una hoguera, en Salem se crea todo un ambiente de caza de brujas generada por las mentiras dichas por una serie de niñas. Sin embargo, toda esta caza tiene de transfondo una venganza amorosa, ya que una de esas niñas, Abigail Williams (Winona Ryder), está totalmente obsesionada con John Proctor (Daniel Day-Lewis), quien la ha abandonado y por quien está dispuesta a hacer todo lo posible para conseguirlo. Una historia que, aunque cargada de excesos, no se aleja mucho de lo que fue en realidad las cazas de brujas de los siglos XVI y XVII. Caza basada en el azar y alimentada de venganza que, en ocasiones, supuso la muerte de mujeres inocentes.

Los juicios de Salem en los que está inspirada la película tuvieron lugar entre febrero de 1692 y mayo de 1693 y tuvieron por objetivo procesar y, en caso de culpabilidad, castigar los delitos de brujería en los condados de Essex, Sufflolk y Middlesex en Massachusetts. A pesar de se conocidos popularmente como los "jucios de Salem", éstos tuvieron lugar en diversas provincias, sin embargo los más conocidos tuvieron lugar en Salem. Fueron detenidas más de 150 personas, que fueron encarceladas. El rasgo más particular de este juicio es que muchas denuncias provinieron de alucinaciones y contactos demoníacos que surgieron entre una comunidad de mujeres de la comunidad de Salem, y los jueces, en vez de comprobar las pruebas, se dejaron llevar por dicho fanatismo religioso. Finalmente, se condenó a 29 personas por brujería, 19 de los acusados fueron ahorcados y un hombre, Giles Corey se negó a emitir una declaración por lo que fue aplastado con piedras.
La obra de teatro de Arthur Miller también fue una alegoría del proceso que llevó a cabo el senador Joseph McCarthy contra las personas sospechosas de ser comunistas en EEUU.




Para saber más de los Juicios de Salem: Aquí
Para saber más sobre la obra de Arthur Miller:
Aquí

24 de abril de 2010

Olao Magno y los hombres lobos.

Al igual que muchos animales fantásticos como -Basilisco, el Fénix o el Unicornio- han permanecido en la memoria de los hombres durante siglos, animales híbridos como los famosos Hombres Lobos, han formado parte de la creencia popular del hombre desde los orígenes. Son muchas las historias del hombre lobo, algunas se sitúan en Galicia como es el caso de la famosa leyenda de Romasanta, otras en el Franco Condando, etc. En la archiconocida -al menos en este blog- obra de Olao Magno, Historias de la Gentes Septentrionales, se habla de la ferocidad de los hombres convertidos en lobos mediante encantamientos. En dicho capítulo se habla de una serie de hombres convertidos en lobos que durante la festividad de la natividad de Cristo, es decir, Navidad, se reunían en diversos lugares donde se ensañaban ferozmente contra hombres y animales. De igual modo, atacaban con singular atrocidad a las edificaciones de los hombres que vivían en las selvas y trataban de forzar las puertas para quitar la vida tanto a hombres como a los demas seres vivos que permanecían allí. Asimismo, los habitantes del norte consideraban fatídico el lugar donde hubieran descansado estas bestias, pues si alguno pasaba por allí le sucedía algo malo. También se creía que en Lituania, Samofrecia y Curonia había un castillo donde estas bestias se reunían para comprobar la agilidad de cada uno en el salto y, si alguno no lograba saltar sobre el muro era azotado con látigos por sus jefes.

La causa de tal metamorfosis en los hombres era un hechizo. Olao cuenta en su obra que: un experto en este tipo de hechizos ofrece un brebaje de cerveza (siempre que lo acepte el que se asocia a esta comunidad), utilizando ciertas fórmulas. Después, cuando ya se ha deliberado, acercándose a una bodega o a la selva secreta, puede transmutar por completo la apariencia del hombre en la forma de lobo. Finalmente, pasado algún tiempo, puede libremente a su gusto dejar ésta y tomar aquélla de nuevo. Quizás esta idea de conversión mediante un hechizo se aleja de lo que a nosotros nos ha llegado, ya que la idea que se nos transmite hoy es la de la transmisión del "veneno" mediante la mordedura y la conversión bajo la influencia de la Luna Llena, basta con ver las miles de película que hay sobre el tema para identificar dichos elemtos, por ejemplo la más reciente de Benicio del Toro ,"El hombre lobo", o en incluso en las canciones, por ejemplo, Hombre Lobo en París de la Unión, que aunque cuenta la historia inversa, es decir, el lobo que se convierte en hombre, es de nuevo la Luna la culpable de esa transformación.


Posteriormente, Olao narra algunos ejemplos de hombres que se convirtieron en lobo siendo particularmente curiosa la del hombre que se convierte en lobro para conseguir comida tanto para él, como para sus compañeros de viaje, ofreciendo, quizás, un aspecto más benigno de esos crueles y feroces hombres lobos:


Cierto noble hacía su camino a través de la larga selva y llevaba consigo a algunos campesinos de condición servil, desconocedores (como la mayor parte de los que habitan las riberas) de esta clase de hechizos; el día se encaminaba al atardecer; había pues, que pernoctar en la selva, ya que no había albergue alguno en las proximidades; por último se sintieron apremiados por el hambre y la escasez. Entonces uno de ellos propuso a los demás un consejo repentino: debían permanecer inactivos y no levantar tumultos si veían algo extraño: a lo lejos se podía divisar un rebaño de ovejas que estaba paciendo; él iba a tratar de conseguir sin grandes esfuerzos una de ellas para asarla y cenar. Un momento después se dirigió a la selva opaca, para no ser visto por nadie, y allí se tranformó su figura de hombre en lobo. A continuación cayó con gran ímpetu sobre el rebaño de obejar, arrebató una de ellas y huyó hacia atrás a la selva, llevándola poco después al carro, todavía en forma de lobo. Los compañeros, al percatarse de esta presa, la recibieron con ánimo agradecido y, furtivamente, la escondieron en el carro. El que se había tranformado en lobo regresó otra vez a la selva y nuevamente tomó forma humana.


Por último, Olao narra el episodio en que el jefe de Prusia, que no se mostraba muy creyente con respecto a estas historias, decidió atar con cadenas a un experto en este hechizo para obligarle a que se tranformara en lobo. Cosa que así sucedió. Tras el hecho, el jefe de Prusia decidió quemar a dicho experto en la hoguera pues consideraba que tal idolatría no debía quedar sin castigo. Pues tales infamias son castigadas severísimamente tanto por las leyes humanas como por las divinas.