19 de enero de 2014

Who do you think you are?


Hace ya algún tiempo, una amiga mía me recomendó que viera un vídeo de un programa en YouTube sobre Jerry Springer (no recuerdo exactamente ese nombre) y cómo investigaba su rama de la familia y descubría de forma muy emotiva y triste, que gran parte de ella había fallecido en los campos de concentración Nazis. Lo cierto es que no presté mucha atención al programa, es más creía que era un especial o algo por el estilo y no volví a ver más sobre ello.

Hace unos meses, sin embargo, con el objetivo de mejorar mi nivel de inglés, sobre todo en lo que se refiere al "listening", me puse a ver una serie de entrevistas con los protagonistas de la serie "Friends" y en una de ellas Matthew Perry (Chendler) entrevistaba a Lisa Kudrow (Phoebe) y ella explicaba que ahora estaba produciendo un programa de televisión, "Who do you think you are?" en la que personajes famosos investigaban su procedencia, es decir, hacían un estudio genealógico pero conociendo además las historias detrás de las personas. A mí esto siempre me ha parecido fascinante, quizás porque desconozco muchas de las historias de ciertos miembros de mi familia, por ejemplo, sé que un tío de mi madre murió durante la Guerra Civil y no sé ni cómo se llamaba, ni porqué fue a la guerra, ni cómo murió, ni en que bando (no es que eso importe), etc. o porqué mi abuelo fue a la División Azul y qué hizo en sus años perdidos en Rusia. Siempre me he sentido fascinada por saber más de mi propia familia, porque sé que hay una historia fascinante y porque sé que en parte, nuestro ser, se debe a la familia.

Con ese interés en conocer mi propia familia, me puse a ver ciertos programas de "Who do you think you are?" y la verdad no puedo más que decir que lo que hacen es maravilloso y los famosos siempre parecen tan asombrados por sus propios orígenes, y otras veces emotivos o tristes, que no puedo más que sentir envidia ya que tiene que ser un sentimiento maravilloso saber de dónde vienes. Es un programa muy bien hecho porque van señalando los pasos que van dando los famosos para conocer sus respectivas ramas familiares, preguntando primero a sus padres, yendo a los archivos y, en ocasiones, yendo a los lugares de donde proceden muchos miembros de sus familias. No los he visto todos y no todos me han trasmitido lo mismo. Me han gustado mucho los programas centrados en Lisa Kudrow, Martin Sheen, Ashley Judd y Jim Parsons. Y en su versión británica, que creo que es anterior a la norteamericana, me ha gustado mucho el dedicado a Martin Freeman y Stephen Fry quien se emociona mucho al conocer el pasado de la rama materna de su familia.

De verdad que recomiendo mucho el programa y me encantaría que hiciera una versión en España pero que no lo protagonizaran sólo personas famosas, sino que pudieran ir las no-famosas. Porque todo el "viaje" de descubrimiento es genial: la presencia de archivos, de historiadores, de bibliotecas públicas, e incluso de testimonios que han vivido lo mismo que ciertos familiares de los famosos, etc. Un programa excelente desde todos los puntos de vistas a los que podéis acceder por Youtube, eso si, no queda otra más que saber un poco de inglés. 


12 de enero de 2014

La Novela Histórica: Sir. Walter Scott.

Sir Walter Scott.

He estado estos día preparando una clase para el próximo cuatrimestre que gira en torno a la "novela histórica", y me he dado cuenta que por lo general somos grandes consumidores de novelas de este tipo -al menos mucha gente que conozco las lee- pero que se sabe poco o nada de este género que tanto éxito tiene. En primer lugar ¿Qué es novela histórica? En su definición más simple podríamos decir que es aquélla que sitúa su acción (ficticia o inventada) en un pasado más o menos lejano. Pero esta definición se queda corta pues deja de lado una cuestión tremendamente importante, la idea de equilibrio. La novela histórica debe equilibriar los acontecimientos y los personajes históricos con los acontecimientos y personajes ficticios, si se peca de exceso lo que se termina haciendo es una historia novelada, pero si se peca por defecto la novela histórica será únicamente por el nombre y nada más. Lo ideal en una novela histórica es que el peso de la historia y los protagonistas sean ficticios, para que así el autor pueda jugar con ellos pues, al fin y al cabo, la Historia real no podrá modificarla y siempre es mejor tenerla en un segundo plano que en el primero.

Aunque es cierto que podemos encontrar precedentes de la novela histórica con anterioridad al romanticismo, tradicionalmente se ha atribuido a Walter Scott como el fundador de este tipo de género. Aunque más que fundador habría que considerlo como el primero en que dió forma a un género que ya estaba latente. Con Walter Scott se configuran una serie de elementos que luego se repetirían por toda Europa.

Sir Walter Scott nació en Edimburgo (1771) y fue allí donde estudió derecho con el fin de seguir los pasos de su padre. No obstante, a los 25 años empezó a escribir, sobre todo poesia,  como una diversión estupenda y feliz. Sus poemas tuvieron relativo éxito, cabe mencionar, por ejemplo, The Lay of the Last Minstrel que le dio fama  o  The Lady of the Lake. El éxito con su poesía le impulsó a abrir una imprenta, mas esta pronto empezó a generar péridida y Scott se dio cuenta que debía publicar algo que le reportara ingresos y anónimamente publicó su primera novela: Waverley en 1814. En ella contaba la historia del joven Waverley que se vió envuelto en las luchas de ingleses contra escoceses en el proceso de unificación. El escenario principal es Escocia y se hace referencia a su Historia, sus costumbres y, por supuesto, con una trama romántica de por medio. 

Waverley, Walter Scott. 

A pesar del éxito que cosechó Waverley, el resto de las novelas históricas que escribió en los siguentes años, todas ellas ambientadas en Escocia, las publicó anónimamente con temor de que su fama como poeta se resquebrajara. Lo cierto es que, en realidad, todos sabían que era él autor de esas maravillosas novelas pero el seguía publicándolas anónimamente ganando el apodo de "el mago del norte". Y aunque Waverly fue la inauguración de este nuevo género, la novela que más fama le ha dado a Scott es, sin duda alguna, Ivanhoe publicada en 1819. Ivanhoe fue, además, la primera novela que escribió que no está ambientada en Escocia sino en la Inglaterra Medieval y narra la enconada lucha de un hombre para restablecer su buen nombre y de paso el de la corona. La acción transcurre en una época convulsa, en tiempos de cruzadas, de encarnizadas luchas entre dos pueblos antaño hermanados, el sajón y el normando, y el príncipe Juan sin Tierra planea coronarse rey, aprovechando que Ricardo Corazón de León se halla luchando en las Cruzadas. Ricardo necesitará la ayuda de un caballero valeroso y ducho en el campo de batalla, y ese será Wilfred de Ivanhoe. Desheredado por su padre, desposeído de sus tierras y deshonrado, Ivanhoe tendrá ocasión de reparar las muchas injusticias de que ha sido víctima. Pero para deberá luchar a muerte en combate singular, escalar los muros de un castillo, caer herido, ser apresado, liberado por el vil Robin Hood…, y todo ello al tiempo que tiene que lidiar con dos mujeres que se disputan su amor, la judía Rebecca de York y la aristócrata lady Rowena.

Ivanhoe


Resulta interesante anotar que tanto Waverley como Ivanhoe están ambientadas en un marco temporal convulso. Si el primero narra las luchas entre ingleses y escoceses en el proceso de unión, el segundo trata de los conflictos en la corona inglesa durante el reinado de Ricardo Corazón de León. Y resulta interesante porque el propio Scott vivió en un contexto histórico convulso marcado por la Revolución Francesa, la formación de los grandes ejércitos europeos, el impulso nacionalista, la fuerza de la clase burguesa cada vez más concienciada de la necesidad de conocer la Historia. Quizás, un impulso más para el nacimiento de este género.

El estilo scottiano pronto se extendió por toda Europa y América. En Francia, por ejemplo, tanto Victor Hugo como Alejandro Dumas fueron traductores de las obras de Scott y escribieron su propias novelas tales como Nuestra señora de París o Los tres mosqueteros. En Italia, muchas de sus novelas fueron convertidas en libretos de ópera e influyero sobremanera en el trabajo de Alessandro Manzoni, Los novios. En España también hubo traducciones de la obra de Scott y hubo quien copió su estilo como Mariano José de Larra con El doncel don Enrique el Doliente o Enrique Gil y Carrasco con El señor de Bembibre. En norteamérica nos encontramos con Fenimore Cooper, apodado el Walter Scott americano, cuya novela más famosa es El último mohicano.

Lo cierto es que, aunque Walter Scott tuvo un gran éxito, las criticas no le faltaron y fueron muchos los que reprochaban que la novela histórica del romanticismo carecía de la precisión histórica que se requería para un género como éste, una precisión que se intentó lograr posteriormente con la novela histórica del realismo. No obstante, las novelas de Scott no han dejado de pasar de moda, no han caído en el saco del olvido y aún hay muchos que se acercan a ellas con entusiasmo, y aunque falta la precisión histórica yo me quedo con la defensa que Victor Hugo hizo de los autores de novela histórica: "un novelista no es un cronista".

Cabe decir que Ivanhoe tuvo una adaptación cinematográfica en en 1952 protagonizada por Rober Taylor acompañado con Elizabeht Taylor, Joan Fontaine, George Sander, etc. Y una versión animada del año 1986.


Bibliografía:

Alonso, Amado: Ensayo sobre la novela histórica. Madrid: Gredos 1996.

Spang, Kurt, coord.: La novela histórica. Teoría y comentarios. Pamplona: EUNSA. 1998.


1 de enero de 2014

El Mayordomo



Otra propuesta cinematográfica que nos ha traído Hollywood este año pasado -y continuando con el tema esclavista y racista que vimos en una de mis anteriores entradas- ha sido "El mayordomo"  (The butler). Una película que, al igual que "Doce años de eslavitud", contaba con muchos puntos a favor. En primer lugar, y lo que más me atrajo, fue la historia que cuenta la vida de Cecil Gaines, un negro hijo de esclavos que progresa en la vida siendo mayordomo hasta el punto de llegar a la Casa Blanca. Allí verá las administraciones de ocho presidentes tales como Kennedy o Nixon y vivirá los cambios políticos que con respecto a los negros se producirá a lo largo de esos ocho mandatos. Una historia muy atrayente sin duda alguna, porque ofrece una visión general y resumida de lo que supusieron esos ochos mandatos con respecto a los derechos de los negros.

Otro punto atrayente de la película es, sin duda, su gran reparto. Ya el protagonista tiene una filmografía que lo respalda como gran actor, quizás destacando "El útlimo rey de Escocia" por la que ganó un oscar como mejor actor. En esta película no es que tenga una interpretación brillante, pero tampoco es porque la película lo permita aunque sí que es verdad que hace un gran trabajo. Le siguen Oprah Winfrey que no sé si es porque el papel lo exigía pero que parece estar borracha en cada una de las escenas, Cuba Gooding  Jr., John Cusack, Vanessa Redgrave, Robin Williams, Jane Fonda y un largo ectétera. Lo malo de un reparto tan numeroso es que las estrellas apenas tienen tiempo de brillar, así tanto como Vanessa Regrave o Jane Fonda apenas están unos minutos en pantalla con lo cual  pasan casi desapercibidas.

Del director -también guionista- apenas puedo decir mucho, ya que desconozco su filmografía. Cuenta con haber dirigido "Precious" que recibió diversas nominaciones y llegó a ganar dos oscars en 2009. En este caso se trata de una dirección muy tradicional ya que tampoco la película exige mucho.

Lo cierto es que la película tenía muchos puntos su favor para ser una gran película, como lo es "Doce años de esclavitud" ¿Por qué no lo es entonces? Desde mi punto de vista el guión es malo y muy aburrido, cierto es que recoge ciertos momentos de la lucha de los negros por sus derechos muy importantes pero parece que lo recoge muy con pinzas y hace hincapié en hechos muy banales. También falla el querer abarcar mucho, quizás hubiera sido más interesante el centrarse en un momento de la vida de Cecil que hacer un recorrido por toda, por ejemplo, a mi me supo a poco el momento en el que trabajó para Kennedy y hubiera quedado mejor si la cinta solo se hubiera centrado en esa parte. Por lo tanto, guión malo y aburrido más un larguísimo metraje (132 minutos) hace que el espectador pierda el interés y se duerma.  Desde mi punto de vista se ha desaprovechado una gran oportunidad para hacer una buena película. No obstante, pese a todo, la recomiendo como visión muy generalizada de la situación americana con respecto a los negros en la última centuria, ya que muestra de manera muy resumida como ha ido evolucionando hasta la llegada de Obama al poder.

Aquí os dejo el tráiler:


 



29 de diciembre de 2013

Introducción de la medicina moderna en España

Portada Introducción de la Medicina moderna en España 

En los últimos días, debido a los nuevos derroteros de mi investigación centrados ahora en la medicalización de los monstruos en la Monarquía Hispánica, he estado enfrascada en la lectura de Introducción de la Medicina moderna en España de Rafael Ángel Rodríguez Sánchez. Un libro que me ha parecido muy interesante e ilustrativo por diversas razones, en primer lugar por la forma que el autor tiene de transmitir las ideas, explicando de manera clara y sencilla conceptos como la medicina galenista, la medicina moderna o la medicina defendida por los novatores, el momento de transición de una medicina a otra, el concepto de revolución científica. Para ello, el autor hace gala de un estilo muy sencillo, llano y cercano al lector lo que prueba de que para hacer un libro científico no se tiene porqué hacer uso de un estilo artificioso, cargado de palabras que estilísitcamente son preciosas pero que a la hora de entender conceptos dificulta más que facilita la compresión del lector. Asimismo, Rafael Ángel no duda en repetir explicaciones cada vez que desea exponer una nueva teoría o idea, así si en los primeros capítulos explica en qué se basa la medicina galenista no duda en hacerlo otra vez en los capitulos posteriores cuando habla de la revolución científica en sí misma. Es cierto que esto podría resultar pesado pero la verdad es que supone una gran ayuda para aquellos que no estamos ciertamente familiarizados con el tema. En segundo lugar, lo que hace interesante a dicha obra es la capacidad que tiene de exponer de forma clara y universal cómo era la medicina en los siglos XVI, XVII y XVIII sin entrar en complicaciones y ofreciendo al lector un panorama claro de todo el proceso evolutivo de esos siglos.

Pongo aquí un breve resumen del libro siguiendo el índice del mismo:

Los dos primeros capítulos titulados "Los galenistas y los modernos. Consideraciones generales", "El punto de partida. La situación de la ciencia española en el siglo XVII" no son más que capítulos introductorios que le sirven al autor para, primero, explicar qué es la medicina galenista e hipocrática que tenía su fundamento en Aristóteles por la que consideraba al organismo humano como un combinado de cuatro elementos y humores, gobernados además por el alma como principio rector, siendo el equilibro de éstos los que garantizaba la salud, Y segundo, la medicina moderna, iniciada a mediados del siglo XVI en Europa gracias a la labor de innumerables figuras como Vesalio (revolución anatómica), Harvey (circulación de la sangre), etc. Y que dio lugar tanto a la iatroquímica por la que era posible explicar el cuerpo como humano y todo lo que en él acontecía en base a "reacciones químicas", y la iatromecánica en la que se asemeja al cuerpo humano a una máquina. 

El segundo capítulo lo dedica a evaluar la situación general de la medicina en el siglo XVII. Incide en el atraso científico de las universidades en que ésta se seguía basando en la lectura y los comentarios de textos de las obras de Galeno, Hipócrates, Avicena, etc. Una institución que no ignoraba las novedades que venían de Europa pero que no solo no las aceptaba sino que además las rechazaba con gran vehemencia, criticando a aquellas instituciones que si las abrazaba tales como la Regia Academia de Medicina y otras Ciencias de Sevilla. Fueron instituciones como estas y las tertulias las que motivaron la investigación y desarrollaron novedades. 

El tercer capítulo titulado "Comienza el cambio. La transformación de la práctica médica. De sangrías, purgas y remedios químicos", supone ya el comienzo del cambio en la medicina española, un cambio que se inicia con el surgimiento de las llamadas "polémicas", escritos donde se defendían y refutaban teorías propias y opuestas. Un fenómeno en el que participaron las principales figuras médicas del momento divididas en galenistas y modernos o novatores. Unas polémicas centradas sobre todo en temas tan controvertidos como la circulación de la sangre, la digestión, las sangrías, la quina como medicina o el antimonio. Si bien los galenistas se oponían a la circulación de la sangre, ofrecían su particular explicación sobre la digestión, defendían las sangrías como método terapéutico y rechazaban los medicamentos como la quina y el antimonio, los modernos o novatores eran todo lo contrario. Este capítulo se complementa con el cuarto, "El debate se vuelve más filosófico. De átomos, formas sustanciales y escépticos" en la que el autor se centra en las polémicas con temas más epistemológicos teniendo como protagonistas grandes figuras tales como Martín Martínez o Benito Feijóo.

En el  capítulo quinto "Tras la tempestad llega la calma" el autor hace especial hincapié en una fecha: 1727 que él considera clave para el cambio de orientación en la situación cultural de España. En este momento se produce la incorporación de las nuevas doctrinas y da lugar a dos nuevas actitudes: escepticismo y eclecticismo. Ambas rechazaban los sistemas filosóficos cerrados y omniabarcantes. Es en este momento cuando la mayoría de los intelectuales mantienen lo que les parece razonable de lo antiguo y aceptan muchos de los nuevos planteamientos. 

Los capítulos sexto y séptimo no son más que un homenaje a las grandes figuras y a la institución cientifica del momento. En "Un recuerdo para los grandes" el autor resalta las figuras de Juan de Cabrida, Juan Muñoz y Peralta, Martín Martínez y Benito Feijóo. Todos ellos contribuyeron al avance de la medicina. En "Un elogio de justicia par Sevilla", el autor resalta la función realizada por la Regia Academia de Medicina y Otras Ciencias de Sevilla que define de manera acertada de la siguiente forma: Podemos decir de ella que se trató de una reunión de galenos, que no galenistas, que querían para mejor desarrollar su arte, conocer y aplicar los nuevos descubrimientos científicos como la circulación de la sangre, las transfusiones de sangre y el uso de la quinina.

Los tres siguientes capítulos son complementarios. El octavo, "¿Hubo en España una revolución científica al estilo de Kuhn?", es la base de todo el libro. El autor intenta demostrar que el cambio producido en la medicina española se aplica la teoría de Khun sobre lo que significa una revolución científica, esto es, el cambio de un paradigma antiguo y sin valor, por otro completamente nuevo y avanzado y, por tanto, más certero. No es cuestión de entrar en todo lo que el autor explica sobre Khun pero, en definitiva, acepta que si bien es cierto que en la medicina se produce un cambio de paradigma -del rechazo a la aceptación de la circulación de la sangre, por ejemplo-, no se puede decir que la teoría de Khun encaje al 100% ya que la introducción de la medicina moderna en España no es, sin más, una sustitución del paradigma antiguo por el moderno sino que hay una victoria del moderno, pero integrando elementos del antiguo. Los capítulos novenos y décimos tratan sobre las dificultades y las facilidades que se dieron para esa revolución ("Causas que dificultaron la revolución científica española", "Causas que facilitaron la revolución científica española").

El último capítulo, "El sabio escepticismo como nuevo aire ilustrado", sirve de conclusión. Antes de que se produjera lo que se conoce como Ilustración, las polémicas en torno a la medicina dieron lugar a un fenómeno llamado escepticismo del que participaron pre-ilustrados e ilustrados. Este movimiento estaba dividido en tres: depurador, fundamentados y ecléctico. El primero supone el rechazo de un saber que, los escolásticos del momento por su poca talla intelectual, se habían acostumbrado a validar simplemente por tradición. El segundo defendía que la mejor actitud para enfrentarse con los misterios de la naturaleza era la duda, entendida ésta como un espíritu vigilante que persigue la constante mejoria y que cuenta siempre con el apoyo de la información de los sentidos. El ultimo defendía que ante la falta de seguridad en las ideas, era necesario tomar de "aquí y de allá" lo que era válido. En este sentido, los modernos se habían hecho más escolásticos y los escolásticos  se habían hecho más modernos. 


Fuente:

Rodríguez Sánchez, Rafael Ángel: Introducción de la medicina moderna en España, ediciones Alfar, 2005. 

24 de diciembre de 2013

12 años de esclavitud



Hay películas que antes de que lleguen a la gran pantalla ya se sabe que van a ser buenas, principalmente por una combinación de factores, bien porque cuentan con un magnífico director, bien por que cuentan con un excelente reparto o bien porque la historia atrapa ya desde el primer segundo del tráiler. "12 años de esclavitud" cuenta con todos estos factores. Empecemos por el director: Steve McQueen, un director con una trayectoria corta pero impresionante ya que sus dos anteriores películas - Hunger y Shame- son excelentes no sólo por la dirección, sino también por ambos guiones y reparto -donde destaca su actor fetiche Michael Fassbender-. Es un director que trabaja con largos planos y silencios, unos silencios que hablan más que cualquier diálogo dejando el peso de la escena en la dirección. En "12 años de esclavitud" hay escenas silenciosas que dicen más que cualquier diálogo y trasmiten más que cualquier palabra. Trasmiten dolor, impotencia, rabia, etc. 

En lo que se refiere al reparto, no podría hacer más acertado, empezando por el protagonista Chiwetel Ejiofor cuyo trabajo haciendo de Solomon es impresionante de principio a fin. Encontramos, además, a Benedict Cumberbatch en el papel de un clérigo bonachón con poco carácter, un actor de moda que se ha ganado con razón la atención de público con su trabajos como Sherlock Holmes en la serie de la BBC. Otro actor impresionante es Michael Fassbender quien en las dos anteriores de McQueen demostró su gran talento (y no digo nada del desnudo en Shame). No era fácil el papel de Fassbender en el film, pero sin duda alguna es un actor que se crece ante las dificultades resultando ser un esclavista cruel de lo más creíble y odioso, el film no sería lo mismo sin él. Como secundario, Brad Pitt, que ha parecido querer pasar desapercibido pero que con dos minutos basta para apreciar su trabajo.

De la historia poco se puede decir. Basada en la biografía real de Solomon Northup, un afroamericano libre que fue secuestrado y vendido como esclavo, "12 años de esclavitud" relata el sufrimiento del mismo desde que es secuestrado hasta que es liberado. Contada con gran respeto y con escenas muy duras que no sádicas, es decir con dureza implícita, no podía ser más atrayente. El espectador se siente absorto desde el primer momento, sufriendo con el protagonista y esperando con un final feliz que se va complicando con cada minuto de metraje. A pesar de lo duro de la historia, su belleza es innegable, y hablo de belleza porque McQueen hace una verdadera obra de arte en forma película que fascina desde el primer momento. 

Y si todo esto aún no anima al lector a acercarse al cine para verla, solo diré que director, reparto, historia están envueltos en una magnífica BSO del siempre genial Hans Zimmer. En fin, una película que cuenta con una combinación que pocas veces se ve, una combinación que trabaja muy bien -ya que de nada valdría tener lo mejor de lo mejor sino se trabaja bien- y que han logrado hacer una buena película que no necesita de 3D para atraer al público. No puedo más que recomendarla.






1 de diciembre de 2013

El Monstruo como evidencia de la investigación anatómica.

Jean Méry.

Los monstruos siempre han despertado el interés de médicos y anatomistas mucho antes que de que se produjeran los primeros debates en las grandes academias y sociedades europeas. Un claro ejemplo podemos verlo en el cirujano francés Ambroise Paré quien en el siglo XVI escribió la que se convertiría en una de los obras clásicas de la teratología: Des monstres et des prodiges (1573), así como en la obra del médico español del siglo XVIII José Rivilla Bonet y Pueyo: Desvios de la naturaleza o Tratado de el origen de los monstros.... No obstante, y a pesar de este interés previo, el gran boom se producirá a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, cuando la anatomía, la disección humana empiece a despuntar y cuando las Sociedades y la Academias europeas empiecen a debatir temas tan espinosos como el de la generación humana.

La visión que se tiene del monstruo en el siglo XVIII es relativamente distinta a la que se tiene en épocas anteriores. Dentro del mundo de la medicina y, en concreto, de la investigación anatómica, el monstruo dejó de ser visto como algo raro, de hecho, la proliferación de monstruos a lo largo de la centuria hizo que se convirtiera en algo muy común. Esta proliferación se debió a que el monstruo era algo que se producía por desviaciones accidentales de la estructura normal, y el número de monstruos eran tan numerosos como el número de desviaciones. Asimismo, con el desarrollo de la disección humana, lo monstruoso no solo estaba en el aspecto físico exterior del ser humano, sino también en el interior. El incremento de seres deformes fue tal que hasta la propia Academia de las Ciencias de Francia se vio obligada a establecer una tipología implícita de monstruos en la que se dejaba a un lado aquellos que se caracterizaban por el exceso, falta o trasposición de partes para dejar paso a aquellos que se consideraban "únicos". Es más, se llegó a dividir a los monstruos en dos tipos, aquellos que mostraban una conformación extraordinaria aunque ya conocida por lo que no requería investigación, y aquellos que eran monstruosos no solo con respecto a lo que se consideraba normal sino también con respecto al resto de los casos anormales.

La proliferación de seres monstruosos hizo que el valor de los mismos no residera en su carácter único, pues ya no lo eran. El monstruo se convirtió en algo valioso porque servía en las investigaciones anatómicas y fisiológicas, y era tratado como cualquier otro procedimiento experimental.  Esta es la razón por la que las comunicaciones teratológicas de academias y sociedades europeas reflejaron la misma narrativa que rodeaba otras prácticas experimentales. Había varias razones por las que el monstruo se convirtió en modelo de investigaciones anatómicas: en primer lugar, carecía de los problemas éticos y pragmáticos que rodeaban las disecciones humanas; en segundo lugar, era visto como experimento de la naturaleza, y por último, podía ser usado como evidencia en el estudio de la anatomía humana.

Teniendo en cuenta este cambio en la visión del monstruo, resulta interesante el caso del anatomista francés Jean Méry. Éste formó parte de una discusión que tuvo lugar en la Academia de Francia en torno a la circulación de la sangre en el feto. Sin entrar en detalles sobre la discusión misma, Jean Méry utilizó tortugas y una serie de fetos monstruosos para probar su teoría. Por ejemplo, el cadáver de unas gemelas siamesas en 1692 le sirvió para probar el lugar en el que se producía la respiración fetal, asimismo en ese mismo año y gracias a dos fetos monstruosos pudo probar que el fluido sanguíneo del feto se producía desde la vena pulmonar a la vena cava. Y el 3 de Diciembre de ese mismo año pudo por fin probar, y gracias a la disección de otros fetos monstruosos, la inexistencia de la válvula en el foramen oval que tanto problema había causado en el debate sobre la circulación de la sangre en los fetos.

Aunque el caso de Méry es un buen ejemplo para explicar el uso de los monstruos como evidencia, éstos no solo fueron usados para explicar el sistema de circulación fetal, también se propusieron numerosas teorías en torno a la nutrición del feto. Asimismo, muchas comunicaciones teratológicas publicadas en la Academia de las Ciencias durante las primeras décadas del siglo XVIII sirvieron para probar la imposibilidad de la superfetación, o para determinar cómo se producía la circulación entre la madre y el hijo, o para distinguir las diferentes partes de la placenta o el corion, etc. 
 
En defintiva, el monstruo no solo fue estudiado por lo que que era, sino que también fue estudiado con el fin de explicar lo normal. Se convirtió de esta manera, en la excepción que confirmaba la regla. 

Fuente:

Moscoso, Javier: "Monsters as Evidence: The Uses of the Abnormal Body During the Early Eighteenth Century" en Journal of the History of Biology, nº31, p.355-382. 1998.

30 de noviembre de 2013

La imaginación materna en el siglo XVIII. Malebranche y su teoría sobre las semejanzas.

Nicholas Malebranche

Ya he explicado en una entrada posterior como en el siglo XVIII se produce una re-evaluaión de la teoría imaginacionista en Inglaterra, y que concluyó con la disputa de Tuner y Blondel. También la Ilustración francesa vio nacer una doctrina de la imaginación maternal con implicación en todos los órdenes del espectro académico y social. Esta creencia se había popularizado a partir de 1670 a través de tratados populares de obstetricia y manuales de educación social tales como el anónimo Aristotle's Masteriece o el Tableau de l'amour conjugal de Nicolás Venette. Ambos dedicaron diversos capítulos a discutir la imaginación y sus efectos.

Al contrario de lo que ocurrió en Inglaterra, la recuperación de la teoría de la imaginación maternal en Francia no se debió al hecho de que fuera una explicación psicofísica del origen de la deformidad física, sino porque con ella era posible explicar la innegable semejanza que los hijos presentaban con respecto a sus padres. En este sentido, la imaginación maternal adquirió por primera vez un cierto carácter normativo y desligado parcialmente de la teratología. 

Una de las principales figuras en este enfoque de la teoría de la imaginación materna fue, sin duda, Nicholas Malebranche (1638-1715) quien, inspirado tal vez en algunos textos de Ambroise Paré, discutió los efectos de la imaginación maternal en el libro II de su Recherche de la vérité (1674-75). Para Malebranche la imaginación maternal podía explicar, por ejemplo, porqué una yegua no engendraba una ternera o porqué una gallina no podía poner un huevo que contuviera una perdiz. Para este autor, que usó como base la teoría pre-existencialista, el hecho de que los niños ya se encontraran formados por Dios, la imaginación resutaba inevitable para garantizar que éste tuviera algún parecido con la madre o para que fuera de su misma especie. De esta manera, Nicholas Malebranche fue uno de los primeros en ofrecer una formulación de la teoría de la pre-existencia embrionaria así como en explicar los fenómenos de similaridad y disimilaridad entre hijos y ancestros por medio de la imaginación maternal (al contrario que Blondel quien uso precisamente esta teoría para rechazar la teoría de la imaginación materna). El origen de la teoría de este autor se encontraba en la propia circulación de la sangre que era capaz de transportar la parte más sutil de la misma, convirtiéndose de esta manera en el vehículo de transmisión de todos nuestros sentimientos, pensamientos e ideas. La consaguineidad funcional, según el autor, garantizaba que las pasiones, los sentimientos y los pensamientos que se ocasionaban en el cuerpo fueran comunes a la madre y al niño.

El libro de Malebranche se reeditó repetidas veces durante el siglo XVIII y constituye el momento de formulación estricta de la doctrina de la imaginación maternal como una cláusula fija de la doctrina de la pre-existencia. La imaginación maternal permitía explicar las relaciones de parentesco, los fenómenos de hibridación y los nacimientos monstruosos sin tener que modificar una doctrina embriológica que sobrepasaba, con creces, los puntos de vista aristotélicos sobre la generación, el orden y la continuidad. No obstante, esta teoría presentaba ciertos problemas epistemológicos: En primer lugar, se explicaba el porqué pero no el cómo. En segundo lugar se reflexionó sobre el hecho de que si la influencia de la imaginación materna era algo que solo se producía en el ser humano o bien había que extenderlo a todos los seres vivos. Aceptar lo primero era aceptar que la naturaleza no actuaba según patrones regulares, y que la explicación de la monstruosidad humana no se aplicaba al conjunto de  la creación. Aceptar lo segundo consistía en admitir que no sólo los animales podían modificar el feto por el poder de su imaginación, sino también los vegetales. Lo que llevó a la creación o a la creencia en la una existencia de una gradación de las almas, en la que el alma del hombre sería un poco más excelente que la del animal. Y en tercer lugar está el problema de la paradoja, pues si bien estamos en un periodo en el que se negaba la existencia de los monstruos imaginarios, por otro lado se rescataba entre la cultura popular la creencia que apuntaba a la imaginación como causa inmediata de los monstruos verdaderos. O lo que es igual: al tiempo que se pretendía que los monstruos «falsos» eran producto de la imaginación, se insistía en que los «reales» eran también producto de una imaginación diferente. En un exceso de sofisticación teórica, los imaginacionistas tuvieron que explicar, a medida que la investigación anatómica se extendía a las malformaciones internas, qué objeto podría haber actuado sobre la imaginación de la madre para que el niño presentara una quinta cavidad ventricular, dos venas aortas o una doble matriz.

De las dificultades meramente epistemológicas que hemos citado más arriba no se siguió, sin embargo, que la doctrina de la imaginación maternal fuera universalmente repudiada. Parecía posible, por tanto, negar parte del razonamiento malebranchista sin tener que discutir el conjunto de sus presuposiciones. Algunos autores tales como Albrecht von Haller, quien había negado en rotundo la influencia de la imaginación materna, concedía que había niños que sufrían toda su vida de convulsiones porque su madre las había recibido durante su embarazo. Asimismo, la teoría imaginacionista se convirtió en una herramienta para defender la continuidad de  prexistencialismo defendiendo de que no solo el feto, sino además las ideas eran esencialmente "innatas", y no sólo eso sino que además la influencia de la imaginación manterna sirvió para resolver algunos problemas teológicos, por ejemplo, el de eximir a Dios de cualquier responsabilidad en la producción de monstruos (al ser el feto ya creado a imagen y semejanza de Dios, sin la teoría de la imaginación, era el propio Dios quien creaba al monstruo, con la teoría de la imaginación ya no era Dios quien lo creaba sino los accidentes producidos por la imaginación). 
Fuente:

Moscoso, Javier: “Los efectos de la imaginación: medicina, ciencia y sociedad en el siglo XVIII” en Asclepio, Vol. 53, Fasc 1, 2001, pp. 141-172. 

29 de noviembre de 2013

Iasi, "La ciudad de los grandes amores"

Detalle Jardín Botánico

Durante los pasados veinte días he pasado unas agradables vacaciones en Rumanía, concretamente en la ciudad de Iasi, y por ello me gustaría compartirlo con aquellos que se acercan a este mini-rinconcito de Internet. 

No es mucho lo que yo conocía de Rumanía expecto lo típico tal como Vlad Tepes que inspiró a Bram Stoker para escribir "Drácula", o la gran presencia de gitanos en el mismo. Poco o nada sabía de su historia, no obstante Rumanía puede presumir de haber sido el primer lugar donde habitaron los Homo Sapiens hace 42000 años, así como poseer el idioma más cercano al latín. Yo he tenido la suerte de pasar veinte días en la ciudad de Iasi, una ciudad situada al nordeste del país y que fue capital del Reino de Rumanía al principio del siglo XX cuando se produjo la unificación de las regiones gracias a Alexandru Ioan Cuza. Hoy día es una de las principales ciudades de Rumanía debido a su actividad económica, social y cultural. 

A primera vista, para los que venimos del oeste, una ciudad como Iasi puede impresionar especialmente por el descuido general que se ve. Los edificios muestran un claro desgaste, las calles necesitan un buen retoque, y sobre la cabeza hay una gran cantidad de cables... No obstante, teniendo en cuenta la historia del país te das cuenta que no es más que la consecuencia de todo lo que ha pasado y que aún sigue arrastrando todo ese atraso que supuso el régimen comunista, al igual que España sigue arrastrando los años de dictadura. Esto no quiere decir que la gente de Rumanía no viva bien, no nos equivoquemos. Existe una gran actividad económica en Isai, como muestra los dos enormes centros comerciales que se han construido recientemente y que siempre está lleno de gente, pero la vida en Rumanía es diferente. Los salarios son bajos (una profesora, por ejemplo, gana de media unos 250 euros) y los precios están al mismo nivel que en el resto de Europa y en ocasiones se vive o sobrevive gracias a productos orgánicos que la propia familia cultiva. Aún así la vida en Iasi no es diferente a la vida en España, es más, me atrevería a decir que es mejor.

Para los que nos gusta la historia y las visitas culturales quizás hay un par de cosas que podríais ver:

1- Palacio de la Cultura (Palatul Culturii). Al final del Bulevar de Stefan Cel Mare se encuentra este enorme palacio (que parece sacado de uno de los cuentos de princesas Disney) construido a principios del siglo XX sobre las viejas ruinas del palacio de la Corte Real de Moldavia del siglo XV. Es un complejo donde se encuentran cuatro museos tales como el Museo de Arte, Museo de Historia, Museo de Etnografía y Museo de Ciencia y Tecnología. Desafortunadamente ahora se encuentra cerrado debido a las obras de restauración que se están llevando a cabo. Una alternativa es pasear por los jardines que rodean al palacio o bien por el enorme centro comercial que hay justo en frente. 

Palacio de la Cultura desde Palas Mall.

2. Catedral Ortodoxa. Situada en el Bulevar Stefan Cel Mare, la catedral Ortofoxa de Iasi es la iglesia ortodoxa más grande de Rumanía. Data de principios del siglo XIX, desafortunadamente, al igual que el palacio, está en restauración y no se puede apreciar el estilo renacentista de la misma. 

De fondo la catedral Ortodoxa de Iasi. 

3. Casa Dofostei. Dimitrie Barilă, mejor conocido como Dofostei, fue un poeta y traductor Moldavo. Gracias a él se tradujeron importantes poemas al rumano. Su casa, hoy museo, contiene interesantes manuscritos. 


Casa Dofostei

4. Monasterio Golia. Situado en una de las zonas más alta de Iasi encontramos este monasterio amurallado del siglo XVII. La iglesia del interior fue erigida en el siglo XVI gracias al boyardo Ioan Golia (de ahí el nombre) y, posteriormente, el príncipe Vasile Lupu construyó lo que es el recinto en sí. La torre de la entrada, con 120 escalones, es uno de los símbolos de Iasi. En el interior encontramos una especie de altar de madera del siglo XVIII.

Iglesia del interior del Monasterio

5. Museo de la Unión o Palacio Cuza. Lugar de residencia del Príncipe Alexandru Ioan Cuza durante 1859-1862 y a principios del siglo XX. Un palacio magníficamente conservado con todo tipo de detalle, una pena que no se permitan fotografías. Creo que es un museo desconocido por los propios habitantes de Iasi porque cuando lo visité estaba completamente vacío e iban encenciendo las luces a medida que iba pasando de sala en sala. Pero recomiendo visitarlo ya que está maravillosamente bien cuidado. 

Museo de la Unión.


Para mí este es el top cinco si visitas Iasi, pero cabría mencionar varios lugares interesantes. En primer lugar, y si el tiempo acompaña, recomiendo un paseo por los bulevares tales como Stefan Cel Mare donde podéis ver, además de la catedral, la Iglesia de los tres jerarcas, el palacio Roznovanu -ayuntamiento- o el Teatro Nacional Vasile Alecsandri. En segundo lugar, y también si el tiempo acompaña, un paseo por la Plaza de la Unión por donde llegaréis al Museo de la Unión y donde veréis una estatua de Alexandru Ioan Cuza así como el Hotel Traian que fue diseñado por Eiffiel. Y, por último, y de nuevo con el tiempo a nuestro favor, un paseo por el Bulevar Copou donde podéis ver los edificios de la Universidad de Iasi, el edificio del Instituto Francés y si sois valiente y os gusta andar, podréis ver la zona militar y al final el Jardín Botánico que es muy bonito para pasar el día, siempre y cuando sea soleado y calorcito porque con el frío no se disfruta igual. Al final del Jardín Botánico, muy escondido, hay una pequeña Iglesia Ortodoxa y un cementerio que merece la pena ver. 

En definitiva, Iasi es una ciudad preciosa. Una ciudad que tiene un halo de romanticismo gracias a esa decadencia. El cableado, los viejos tranvías, los edificios antiguos y los bulevares dan a la ciudad cierto encanto que es difícil de olvidar. 

6 de noviembre de 2013

La imaginación materna en el siglo XVIII. La discusión entre Blodel y Turner.

Los monstruos con excesivo pelo (hirtusismo) siempre eran explicados como efectos del poder de la imaginación materna. Imagen extraída de la obra de Ambroise Paré, Monstruos y prodigios. 

La imaginación maternal, o la creencia según la cual la imaginación o los deseos de la madre pueden considerarse responsables de ciertas modificaciones o alteraciones del desarrollo natural del feto, no surgió ni mucho menos en la modernidad. Tanto Aristóteles como Hipócrates ya la habían mencionado para explicar las marcas de nacimiento —los antojos no satisfechos— así como las generaciones monstruosas. Fue también en esa vena de explicación patológica en la que la misma idea perduró durante toda la Edad Media y fue recogida en los grandes tratados teratológicos del Renacimiento hasta su abandono provisional por la élite científica en la llamada «Revolución embriológica» del siglo XVII. 

No obstante, durante el Medioevo y el Renacimientoñ la cuestión de la imaginación no fue más que una sucesión interminable de testimonios que, se fueron reflejando en tratados de historia civil o en compendios de filosofía o de historia natural. Desde las enciclopedias medievales hasta los grandes tratados teratológicos de los siglos XVI y XVII, la discusión de la imaginación material en la producción de rasgos aberrantes nunca adquirió un carácter sistemático, sino que se limitó a servir como explicación retrospectiva del nacimiento de algunos monstruos o de la producción de ciertas marcas de nacimiento. 

A principios del siglo XVIII, sin embargo, la imaginación se convirtió en una causa tan popular de los monstruos que otras causas como la divina o lo demoniaco habían empezado a desaparecer a medida que Europa se hacía laica, asimismo las otras explicaciones procedían de asunciones embriológicas de Galeno y Aristóteles que estaban cada vez más desacreditadas. La doctrina sobre la influencia prenatal estaba tan bien establecida a principios del siglo XVIII que casi había desechado las otras explicaciones y se había convertido en casi la única explicación para una amplia variedad de anomalías y malformaciones. Hay que entender esto como una tendencia y no como algo absoluto, algunos doctores y escritores médicos aceptaban otras explicaciones para las monstruosidades aunque en algunos casos la tendencia fue la de recurrir a la imaginación.

Uno de los mayores defensores de la teoría de la "influencia materna" fue Daniel Turner quien en 1714 publicó un libro titulado De morbis, donde recogía una serie de casos de seres monstruosos "creados" por efecto de la imaginación. Turner no discutió propiamente ni hechos ni causas, sino que se limitó a establecer conexiones entre diferentes tipos de testimonios. Turner no hablaba de las propiedades de la imaginación ni pretendió formular una teoría general que explicara las deformaciones o marcas de nacimiento. Su narración se limitó a dar cuenta de tales y cuales acontecimientos según testimonios diversos.

Y si bien Turner gozó de cierta popularidad, sucesos tales como lo de Mary Toft (recogido en este mismo blog en Abril de 2013) motivaron a un cuestionamiento sobre la verdadera eficacia de la "influencia materna". El mayor opositor a esta teoría fue James Blondel quien, a raíz del engaño de Mary, escribió The strengh of Imagination in Pregnant Women Examin’d (1727). En él, Blondel negaba el poder de la imaginación negando la existencia de la cadena de intermediarios que vinculaba a la madre con el feto. Para éste no había intercambio de fluidos, humores o espíritus entre la madre y el feto por lo que no había modo de que la imaginación de la madre pudiera ejercer tal poder sobre el feto. El porqué Blondel niega la teoría de la imaginación se entiende cuando vemos que la base de su argumento se encuentra en la teoría de la preexistencia (preformacionismo) que había sido formulado en el último cuarto del siglo  XVII y que en 1720 (fecha de publicación del libro de Blondel) se había convertido en la principal explicación de la reproducción.  Según esta teoría, el feto existía incluso antes de la fecundación  y existía como una miniatura, un ser pre delineado. Por lo tanto, el feto, al ya ser una entidad completamente formada antes de la fecundación, no había una creación de “novo” por los seres humanos. Todos los individuos habían sido ya creados al mismo tiempo. Esto implicaba, por tanto, que la influencia de la madre sobre el feto fuera imposible pues éste había sido creado años atrás.
 
Así pues, las ideas de Turner y Blondel chocaron en un intenso debate que tuvo lugar a principios del siglo XVIII en Inglaterra. En este se pusieron a prueba los diferentes argumentos tanto de uno como otro, para Blondel la lista de testimonios proporcionadas por Turner era totalmente insoportable, para éste, los argumentos proporcionados por Blondel no eran suficientes para probar la no-existencia de un fenómeno avalado por la autoridad y la experiencia. Finalmente en una caracterización ad hominem de la discusión, Blondel entendió que, a todos los efectos, Turner se comportaba, piensaba y razonaba como una mujer. Un insulto que hizo que el debate no se centrara únicamente en el carácter científico, sino que llegara a una cuestión personal por la que Turner tuvo que defenderse. Un debate que terminó, como suele decirse, en "tablas" pues ni uno ni otro fue capaz de renunciar a su razón.

Bibliografía:

Moscoso, Javier: “Los efectos de la imaginación: medicina, ciencia y sociedad en el siglo XVIII” en Asclepio, Vol. 53, Fasc 1, 2001, pp. 141-172. 

Todd, D: Imagining Monsters, miscreation of the self in eighteenth-century England, Chicago, University of Chicago Press, 1995. 

22 de octubre de 2013

Monstruos en "Espejos de príncipes y cavalleros"

Portada Amadís de Gaula


Las novelas de caballerías fueron un genero literario que gozaron de una gran popularidad en el siglo XVI y una gran difusión, ya que si no todo el mundo podía tener un libro si que podían acceder a las historias a través de lecturas colectivas. Este tipo de literatura se organiza con lo que se conoce como ciclos o subciclos. Entre los ciclos mayores encontramos la obra más representativa de este tipo de género: Los cuatro libros de Amadís de Gaula, seguida de Las sergas de Esplandián, Palmerines, Espejo de Príncipes y Cavalleros.


Generalmente, este tipo de novelas caballerescas solían tener una sinopsis muy sencilla. Un caballero, protagonista de la historia, debía enfrentarse a todo tipo de aventuras para combatir la injusticia y poder estar con la dama que amaba. Obviamente, la historia estaba cargada de muchos tipos de valores como el honor, el amor puro, la dama virginal, e incluso elementos religosos. La trama de Espejo de Príncipes y Cavalleros se adapta a este esquema sencillo que he expuesto, dos hermanos gemelos -el caballero del Febo y Rosicler- separados al nacer se ven envueltos en todo tipo de aventuras antes de reunirse el uno con el otro y con sus padres, aparte cada uno de ellos tiene una dama cuyo corazón deben ganarse de una manera justa y honrada. 

Las aventuras a las que se enfrentan los caballeros suele tener siempre un antagonista. En la mayor parte de las ocasiones éste es un monstruo, un ser que no se puede incluir dentro de lo "normal" bien por exceso de estatura, por exceso de fealdad, por exceso de maldad, etc. El monstruo por excelencia es el gigante que representaba lo salvaje, lo brutal, la maldad, etc. Un gigante que actua siempre de manera injusta, movido a veces por la ambición, por la venganza o simplemente por el deseo de hacer el mal. En Espejo de Príncipes y Cavalleros el gigante aparece en numerosas ocasiones y se enfrenta tanto al Caballero del Febo como a Rosicler, aunque siempre perdiendo en cada uno de las batallas. He aquí un ejemplo del Lib. I Cap. XXX en la que Rosicler se enfrenta a un gigante que ha secuestrado a una dama, la descripción del terrible jayán resalta todos sus defectos que no son sólo físicos, sino que se adecúan a la falta de moral del monstruo:

"Que como mirassen por lo que era, a poca pieça vieron venir al lado de la nao un que ellos ivan un pequeño batel, en el qual venía un jayán salvaje, lleno de muy gruesso y espesson pelos todo el cuerpo, y tan fiero y espantoso que gran pavor en cualquiera animoso cavallero pusiera. En la una mano traía un ñudoso y aferrado bastón, tan pesado que otro que fuerça menos quél tuviera no lo pudiera levantar. Y en la otra traía una donzella hermosa, asida por los cabellos, y la cara toda ensangrentada, dándole grandes golpes con los pies y con el bastón"


Y si bien el gigante es el antagonista por excelencia, no es el único monstruo que hace acto de presencia en la mencionada novela. También encontramos enanos, generalmente descritos como feos hasta el punto de que eran objetos de burla lo cual no se distinguía mucho al estilo de vida que llevaban los enanos en el siglo XVI. Estos podían encontrarse en la corte en una situación intermedia entre animal y humano, siempre cercano a su dueño quien lo habría recibido como regalo. Los enanos eran como mascotas en manos de, principalmente, los miembros de la corte. En el Lib II. Cap. XXXVII encontramos un párrafo en la que el enano es motivo de chanza:

"Detrás dellos venían dos escuderos enanos, tan feos y pequeños que en todos quantos en la gran sala estavan pusieron grande risa, de los quales el uno traía la falda a la donzella, y el otro el escudo al cavallero, que era muy mayor y más pesado que él. Porque puesto detrás del escudo, ninguna cosa del enano se parescía; antes parescía venirse el escudo en el aire, sin que persona alguna le truxesse".

Por último, un monstruo muy interesante de Espejo de Príncipes y Cavalleros es el que aparece en el Libro III: un monóculo, antropófago, que ladraba. Este monstruo parece recoger detalles de las razas monstruosas que eran situadas en el continente asiático cuyo listado recogió Plinio en Historia Natural. La descripción resulta muy interesante pues no deja de sugerir que los autores de estas novelas tenían cierto conocimiento sobre estas naciones montruosas: 

"Y llegados cerca, vieron un campaña de más de treinta bárbaros, tan grandes que poco para hayanes les faltava. Y cada uno dellos tenía un solo ojo en la frente, tan grande como un mediano espejo, y todos vestidos de unas pieles de ossos y leones y otros animales. Los quales, assentados al rededor de un grande fuego que tenían hecho, tenían asando muchos animales y venados en grandes asadores de palo, y hablando entre ellos una lengua tan estraña y bárbara que los cavalleros, no la entendiendo, les parescían baladros"