18 de marzo de 2011

Monstruos en el Nuevo Mundo: Cinocéfalos y Sirenas.

1. Cinocéfalos.

Los hombres con cabeza canina fueron situados en el nuevo continente desde un primer momento. Cristóbal Colón fue el primero en describirlos en su famoso "Diario de a bordo". El 4 de Noviembre de 1492, el Almirante hacía la siguiente descripción de los susodichos seres:

"Entendió también que lejos de allí había hombres de un ojo y otros con hocicos de perros que comía los hombres, y que en tomando uno lo degollaban y le bebían la sangre y le cortaban su natura".


Al leer esto, sin duda, nos viene a la mente una especie de ser monóculo y caníbal. Debía ser bastante extraño lo que Colón vio para describirlo de esa manera, o bien, haber dejado ir su imaginación aunque siempre teniendo como base ideas anteriores de lecturas de obras como las de Mandeville o Marco Polo.




No sería ésta la única vez que el Almirante viera estos seres, el 26 de Noviembre volvería a verlos y deducía que debían de pertenecer al señorío del Gran Can. Al hacer esta deducción, Colón pretendía hacer ver que irremediablemente estaba en el reino del Gran Khan en Asia, por lo que ésos "cani" (perro en latín) debían de ser sirvientes o habitantes de dicho reino.

Desde el propio continente europeo también se recogían historias de cinocéfalos americanos, el propio Licóstenes recogería en el apéndice de su obra que en el continente americano habitaba un linaje de hombres con cabeza de perro.

2. Sirenas


Las sirenas, entendidas como nereidas y no como la mitología griega la describía, también fueron un mito que estuvo presente en el continente americano. El 9 de enero de 1493, Colón recogía lo siguiente en su famoso "Diario de a bordo":

“El día pasado, cuando el Almirante iba al Rio de Oro, dijo que vido tres sirenas que salieron bien alto del mar, pero no eran tan hermosas como las pintan, que en alguna manera tenían forma de hombre en la cara. Dijo que otras veces vido algunas en Guinea en la costa de Manegueta” .

Sin embargo, no siempre era oro todo lo que relucía y es posible que Colón no viera a verdaderas sirenas sino a los manatíes, peces que morfológicamente tenían cierto parecido con el ser humano y que luego fueron recogidos por cronistas como López de Gomara como peces y no sirenas.

A pesar de todo, las historias de sirenas no dejaron de circular y los cronistas no dudaban en incluir estas historias en sus obras. Fernández de Oviedo recogía los testimonios de marinos que afirmaban haber visto sirenas, como el de Alonso de Santa Cruz. Así como las historias de otros dos marino que contaron cómo paseando por la playa se encontraron con estos seres los cuales salieron espantados al ver los perros que los conquistadores llevaban, e incluso cuentan cómo mataron a uno con palazos.

Otro autor que también se hizo eco de la presencia de sirenas en el Nuevo Mundo fue Pedro Mártir de Anglería. Aunque este último se mostró bastante escéptico a la hora de creer en esas fantasías.

15 de marzo de 2011

Los Monstruos en el Nuevo Mundo: Introducción.


El descubrimiento de América no solo revolucionó la economía europea, sino que supuso una apertura social, cultural y natural como nunca antes se había producido, pues al fin y al cabo supuso entrar en contacto con un continente totalmente nuevo. El mundo Oriental, aunque también desconocido en su mayoría, había sido más accesible para el circulo erudito medieval y también moderno, libros como los de Marco Polo o Mandeville así como los de Ctesias de Nido,Plinio, Estrabón, etc. habían permitido conocer ese gran continente que se situaba en la zona oriental. Está claro que gran parte del conocimiento tenía una base fantástica plagada de seres monstruosos como cinocéfalos, amazonas, seres con orejas tan grandes que les proporcionaba sombra, esciápodos, árboles que como frutos daban corderos (cordero vegetal) y que muchas de las historias Marco Polo eran frutos más de una grandiosa imaginación que una descripción realista, y qué decir de Mandeville, cuyo viaje ha sido puesto seriamente en duda. Pero a pesar de todo, el continente asiático era conocido, al menos se sabía que estaba ahí y que era realmente exótico (todo lo exótico que puede ser un continente lleno de fantasías occidentales).


Con el descubrimiento de América las fantasías fueron doblemente mayores, se produce lo que que algunos autores han calificado como "Renacimiento de lo Maravilloso" pues toda la fantasía oriental se trasladó a un contintente del que nada se sabía. Este "Renacimiento" rehabilitó los escritos de Plinio y Solino, ya que muchos de los cronistas tomaban a éstos como bases de sus escritos sobre el Nuevo Mundo. Aunque hay que decir que no todos compartían esta rehabilitación, para algunos cronistas, el descubrimiento del Nuevo Mundo demostraba cuan equivocados se hallaban estos escritores a la hora de hablar de monstruos pues a pesar de lo mucho que se había navegado en ningún lado se había hallado seres monstruosos tales como los cinocéfalos o las amazonas y así lo manifestaba Fernández Navarrete al decir lo siguiente: "¿Quien es el que creerá ya de aquí en adelante que hay monoszellos, spithameos (pigmeos) y otros semejantes que son más monstruosos que hombres que los antiguos escriptores nos dejaron escriptos que había, como veamos que los castellanos [...]habiendo dado una vuelta al universo orbe, nunca haya topado, visto ni podido saber ni menos oir en todo lo que han andandio que agora ni en tiempo alguno haya habido ni haya los semejantes hombres monstrusoso?"


Lo cierto es que, creyéndose o no creyéndose en monstruos, cronistas y conquistadores no dudaron incluir en sus crónicas o memorias seres realmente monstruosos simplemente para el deleite de lector, para dar un toque seductor a sus escritos y, sobre todo para los conquistadores, conseguir el interés del algún benefactor para seguir sus campañas de búsqueda de oro (como la búsqueda de El Dorado de Walter Raleigh) e incluso campañas que tenían como fin buscar a las propias amazonas. El mismo López de Gomara, que tanto criticaba el gasto de dinero en campañas absurdas como la búsqueda de Amazonas, no dudaba en añadir a estas mujeres en su obra "Historia General de las Indias" o en describir a los Patagones como seres enormes carente del habla y caníbales. Y aunque creía que todo esto eran fábulas e incluso frenos al objetivo del Imperio -la colonización- lo añadía simplemente para seducir al lector, complacer el gusto por lo exótico que muchos de los lectores poseían tal y como demuestra el interés que había en obras misceláneas donde se hablaban de monstruos y hechos maravillosos.


¿Cuáles eran las razas monstruosas más presentes en estas obras? Básicamente las que más presente estaban en las obras clásicas: Cinocéfalos (hombres con cabeza de perro), Amazonas, Gigantes, Sirenas (entendiéndose éstas como mitad pez y mitad humana), acéfalos, etc. Todos estos seres fueron descritos y localizados en determinados lugares del continente americano tal y como veremos en las próximas entradas.

10 de marzo de 2011

Felipe II, Manuel Fernández Álvarez.


Sin duda alguna, el año pasado nos dejó uno de los más grandes historiadores de nuestro país: Manuel Fernández Álvarez, al menos en lo que a Historia Moderna se refiere. Conocido, principalmente, por hacer biografia de los Austrias, destacando la de Carlos V "El césar y el hombre". He de decir que no he leído muchas cosas de él, pero su fama lo precede y cuando veo un libro de él no puedo evitar fijar la vista y comprarlo. Y eso mismo me pasó hace poco. Andaba rebuscando en una libreria de mi ciudad algun librillo que me tuviera entreteninda cuando encontré, en edición de bolsillo, lo que parecía ser una biografía de Felipe II escrita por Manuel Fernández Álvarez, editada de forma póstuma. Sin pensármelo dos veces me la compré. Sin embargo, he de admitir que su lectura ha sido algo decepcionante y no porque no sea interesante o porque no esté bien trabajada. Si hay algo que me gusta del trabajo del mencionado historiador es que se apoya constantemente en las fuentes, y prueba de ello es la cantidad de textos que incluye en sus trabajos, algo que ya había observado en una biografía sobre Isabel la Católica que él había escrito. La decepción vino porque el libro no era una biografía en sí, o al menos no me dio sensación de biografía. Dedicaba casi la mitad de la obra a hablar de Carlos V, y no se trataba de un trazado cronológico de Felipe II. Sin duda trata temas interesantes, como el ambiente femenino del reinado filipino, las cartas con sus hijas, un capítulo entero dedicado a su testamento, en fin, trata cuestiones que en otras biografías se pasan de largo, la de Geoffrey Parker. Pero también deja en el olvido cuestiones realmente importantes y eso es lo que me decepcionó, por ejemplo, apenas habla de Juan de Austria (apenas lo menciona dos veces) no trata la cuestión de la Armada Invencible, ni el oscuro asunto de Antonio Pérez (en lugar de ello habla de la Princesa de Eboli y no se moja mucho al tratar la cuestión de Escobedo), así como tampoco trata el terrible suceso de su hijo Carlos ni las revueltas moricas en Granada. Con lo cual es un libro que me ha dejado con un sabor agridulce y sin saber cómo calificarlo ya que me parece un trabajo incompleto, aún así recomiendo su lectura porque creo que Manuel Fernández Álvares tiene una forma muy amena de escribir historia, de manera muy cercana, a veces en tonos algo humorísticos, expresando sus propias opiniones y lo que puede ser un tostón (como una biografía) lo convierte en algo ameno de leer.


Les dejo la referencia del libro:


Fernández Álvarez, M: "Felipe II" Ed. Austral, Madrid, 2010

11 de febrero de 2011

Viento Primaveral


Ando estos días enfrascada en la lectura de un libro que llegó a mí por casualidad -ciertamente los grandes libros llegan a mí de esa manera-. La novela en cuestión se titula "La llave de Sarah" y relata dos historias paralelas, por un lado la historia de Julia Jarmond, una periodista americana afincada en París a quien le ordenan investigar sobre la redada de judíos en París de 1942 conocida como "Redada del Velódromo de Invierno" o, mejor dicho, "Rafle du velódrome d'hiver". Por otro lado, está la historia de Sarah, una niña judía que vive en su propia pie la redada. Ambas historias se cruzarán cuando Julia se de cuenta de que la familia de su marido esconde algo muy relacionado con Sarah.


La historia es realmente conmovedora, sobre todo, porque se ve toda la crueldad nazi desde la mentalidad de una niña que se pregunta de dónde viene todo ese odio que se proyecta sobre los judíos. Realmente siempre me han atraído este tipo de historias porque cuando las ves reflexionas sobre la vida y los hombres, sobre la Historia.


Al leer la novela comprendí que tenía que saber más sobre eso que llamaban "Viento Primaveral" como si de una ópera japonesa se tratara -no sé a ustedes pero eso de "Viento primaveral" me suena como algo oriental, japonés o chino-. Este nombre tan bonito, tan filosófico y oriental no era más que una máscara de odio pues fue así como se llamó a la operación llevada a cabo por el gobierno francés de Vichy, que consistía en la detención de los judíos que vivían en Francia. Obviamente, era una operación de clara inspiración alemana cuyo líder tenía una loca obsesión por acabar con todo lo que no fuera ario, pero esa historia, por desgracia, ya la conocemos.


Desde 1940 los judíos habían sido ya fichados, la policía francesa ya conocía, por tanto, sus direcciones. Así el 16 de Julio se limitaron, como quien pasa lista, a ir "recopilando" judíos para llevarlos a su destino final. En la novela se explica como en esta labor colaboraron muchos de los conserjes que trabajaban y vivían en muchos de los edificio donde vivían familias judías. Según las instrucciones recibidas los policías franceses debían:


1. Verificar la identidad de los judíos que tenían que arrestar haciendo caso omiso de las posibles observaciones que les podían hacer.

2. No atender a su estado de salud. Todo judío debía ser llevado al Centro Primario.

3. La detección debía de ser rápida, sin palabras inútiles ni ningún comentario.


El 16 de Julio de 1942, a las cuatro de la madrugada, 12.884 judíos fueron arrestados, algunos pudieron huir. Obviamente las condiciones de arresto fueron realmente penosas: las personas arrestadas no podían llevarse más que una manta, un par de zapatos y dos camisas. Ciertamente, pensándolo en frío, era lógico que no dejaran llevarse nada más ya que estos policías conocían de sobra el destino final de muchas de estas familias.


Tras la detención, la policía fue pasando lista y conduciendo a las familias a distintos destinos. Algunos fueron conducidos en autobús al campo de Drancy al norte de París. Otros fueron llevados al Velódromo de invierno que sirvió como cárcel provisional. Cerca de 7.000 personas tuvieron que subsistir durante cinco días sin comida y casi sin agua y los que intentaran huir era fusilado al instante. Una cuenta de prisioneros se suicidaron. Tras cinco días de agonía, las familias fueron trasladas en vagones de ganado a los campos de Drancy, Beaune-la-Rolande y Pithiviers, donde estuvieron algún tiempo antes de ser deportados a los campos de exterminios alemanes.


Según los datos, esta redada por sí sola, representa una cuarta parte de los 42.000 judíos franceses que fueron enviados a Auschwitz en 1942.


La novela da nombre y apellidos a esos judíos que fueron sacados de sus casas para su destino final: la muerte, pero también saca a la luz la vergüenza francesa -parisina- que aún hoy día siente algunos al quedarse sin hacer nada ante tal injusticia. Hoy, apenas unas placas recuerdan el hecho, el velódromo fue destruido y los campos como el de Drancy son una residencia de apartamentos habitados por personas que desconocen lo que allí sucedió.
Fuente:
Estos datos son tomados la wikipedia pero en la misma novela "La llave de Sarah" se proporciona una amplia bibliografía del tema, asimismo os dejo un enlace donde se hace referencia a un libro "París, verano del 42" donde se trata de manera amplia la redada judía.
Por otro lado, quien tenga interés, comentad que "La llave de Sarah" cuenta con una adaptación cinematográfica protagonizada por Kristin Scott Thomas y Aida Quinn

28 de enero de 2011

La Chanson de Rolan

Hoy, leyendo los blog que leo habitualmente -cine, historia, cotilleos...- en el blog de cine me he encontrado com una iformación muy interesante y es que hoy viernes, día de estrenos, llega a los cines -imagino que no en todos- un documental llamado "778-La Chanson de Roland", yo he visto el tráiler y tiene muy buena pinta, aquí os dejo un poco de información sobre el mismo y el documental para que vosotros mismos opinéis:


Dirección y guión: Olivier Van Der Zee. País: España. Año: 2010. Duración: 78 min. Género: Documental. Producción: María Vallejo, María Cabanas Urdanoz y Plácido Luis Sánchez. Música: Pascal Gaigne. Fotografía: Daniel Salas Alberola. Distribuidora: Barton Films

Sinopsis: Millones de personas por toda Europa han estudiado en la escuela secundaria La Chanson de Roland, que constituye una pieza esencial de nuestra herencia cultural común. Pero 1200 años después de las aventuras que allí se cuentan, ¿qué hubo de cierto? “778 – La Chanson de Roland” investiga sobre los hechos históricos que se relatan en el Cantar de Gesta, por medio de 4 ejes narrativos principales: El relato del guionista y director Olivier Van Der Zee, tras descubrir en el País Vasco una placa en homenaje a los soldados vascos que derrotaron al Emperador Carlomagno, contradiciendo lo que él aprendió de niño: que un ejército de 400.000 sarracenos aniquiló su retaguardia comandada por Roalnd; La recreación histórica de la Campaña del Ejército de Carlomagno del año 778 para la toma pacífica de Zaragoza, cuyos gobernantes habían solicitado su protección ante el Emirato de Córdoba, siguiendo a un soldado anónimo de la infantería carolingia; Las prospecciones arqueológicas en los lugares donde pudo producirse el ataque, tratando de encontrar evidencias que permitan determinar el escenario real de aquella emboscada conocida como Batalla de Roncesvalles. Los testimonio de expertos en Historia, Arqueología, Geografía local…




Yo no se ustedes pero a mí me parece muy interesante, y voy a desafiar a la famosa Ley Sinde y me la descargaré de internet.

25 de enero de 2011

El Coleccionismo Medieval

El interés por lo maravilloso motivó a reyes y a congregaciones religiosas a coleccionarlas. La posesión y el control de las maravillas naturales representaba la riqueza y el poder que su propietario tenía. Asimismo, la rareza de los objetos reflejaba la rareza del propietario en el sentido de nobleza e inteligencia.

Las colecciones medievales funcionaban como verdaderos repositorios de riqueza y poder, tanto mágico como simbólico. Éstas se situaban en lugares donde eran expuestas para servir como divertimento a sus propietarios.




Eran colecciones verdaderamente hetereogéneas pues en ellas no sólo se encontraban joyas. Sino también objetos maravillosos y exóticos como cuernos de unicornios o huevos de avestruz. Estos objetos procedían de reinos maravillosos, fundamentalmente de Asia y eran objetos raros, caros y con propiedades maravillosas. Eran objetos valorados no por razones filosóficas o cognitivas sino por su valor monetario. Suponían un verdadero repositorio de capital económico y espiritual.



Las colecciones medievales eran reservas de poder, no sólo en sentido simbólico sino también literal pues existía la creencia de que algunos objetos eran fuentes de poder, por ejemplo, se pensaba firmemente que el cuerno de unicornio era un antídoto infalible de venenos. Según las teoría de la época estos poderes mágicos tenían un origen natural. Asimismo, este poder no sólo era simbólico o mágico sino que tenía también una dimensión moral y religioso, pues los objetos contenidos en las colecciones servían también como objetos de meditación. Sin embargo, a pesar de su poder espiritual, no todo el mundo podía acceder a ellos. Principalmente, los clérigos de órdenes religiosas ricas y poseedores de colecciones eran los que tenían un mayor acceso a ellos, sin embargo, no dudaban en permitir el acceso de príncipes, prelados, nobles u otros benefactores de abadías. Sólo en festivales especiales, los tesoros eran exhibidos a la multitud. Sin embargo, estas exhibiciones públicas eran muy raras primero por el interés de conservación y segunda para preservar su rareza y su novedad, no hay que olvidad que eran estas cualidades la que atraían a la gente.





A partir de los siglos XIV y XV se aumentó y se diversificó el número y tipo de coleccionistas. No sólo los reyes y las ricas congregaciones religiosas se dedicaban al coleccionismo, sino que ellos se sumó la nobleza y miembros de la élite urbana -sobre todo en Italia, recuérdese a los Médicis-. Sin embargo, éstos no sólo coleccionaban reliquias sino también antigüedades, trabajos de artistas contemporáneos a ellos y objetos puramente naturales, objetos valorados porque sí y no por tener elementos preciosos o mágicos poderes, como por ejemplo corales o cáscaras de coco. Y es que ser propietario de objetos raros e inusuales servía para reforzar las jerarquías sociales, políticas y religiosas, eran objetos que simbolizaban el poder y la riqueza del dueño pues eran raros y caros, asimismo el poseerlos suponía el controlar su poder, así como disfrutar de una cierta intelectualidad, no todo el mundo sabía identificar una maravilla natural, y no todo el mundo sabía apreciarla o interpretarla.

No sólo las maravillas naturales era de interés sino también los objetos artificiales, aunque, en ocasiones, el límite entre ambas sea difuso. También es posible que se hallen ambas en una misma pieza. Las maravillas artificiales procedían igualmente de África o de Asia, lugares también fértiles en inventos humanos, de hecho se pensaba que Stonehenge había sido adquirido por un gigante de una cantera en África y posteriormente erigido en Irlanda, pero que el mago Merlín lo había traslado a Inglaterra.

Estas maravillas artificiales se componían, en general, de elementos mágico y exóticos y su elaboración requería de un conocimiento profundo de los poderes naturales. Era un trabajo similar el del joyero. Asimismo estar maravillas artificiales no eran objetos de uso cotidiano, sino que era un objetor relacionados con una élite social y militar bien para el entretenimiento, bien para un intento explícito de civilización.

Por tanto, estas colecciones eran realmente importantes. Los príncipes y reyes las usaban como representación de su poder y riqueza tanto a sus rivales como a sus aliados, asimismo, las usaban para impresionar a visitantes extranjeros ya fueran amigos o potenciales enemigios. Mirabilia equivalía a la liquidez y representaba la riqueza del príncipe.

Imágenes:

- Huevo de Avestruz.

- Catedral del Sevilla

Fuente:

Daston, L; Park, K: Wonders and the Order of Natura, 1150- 1750. Cap. 2.

22 de enero de 2011

El Discurso del Rey


"El Discurso del Rey" es una película que puede describirse de muchas maneras, puede ser una película de un hombre importante que debe superar su tartamudez, puede ser, también, una película de cómo Jorge VI llega al trono, es una película que, ciertamente, abarca varios campos. Yo la calificaría como una película que trata sobre la superación del Príncipe Alberto para llegar a ser el rey Jorge VI y esa superación consiste en aprender a hablar, pues como bien se dice en la película, los reyes dejan de ser una mano activa para ser meros actores que transmiten o intentan transmitir fuerza a través de sus palabras mediante un discurso, y ciertamente es así. Al rey Jorge VI le tocó reinar en un momento duro de la historia, la Segunda Guerra Mundial, donde las palabras de aliento por parte de la cabeza del estado eran más que necesarias.
Divertida, a veces, emocionante, otras, "El Discurso del Rey" acerca al espectador el esfuerzo del Príncipe Alberto por superar su tartamudez con la ayuda de un peculiar profesor: Lionel Logue. La relación entre ambos no será fácil y es lo que hace que la película sea entretenida, Lionel no tratará a su paciente como un superior, lo tratará como un igual y eso crea escenas divertidas. Sin embargo, Lionel no sólo le ayudará a supera su tartamudez sino que le enseñará que él puede ser un buen rey para una nación que está a punto de pasar por sus peores momentos. Hará ver al Príncipe Alberto que puede ser un gran rey Jorge VI y eso es lo más interesante de la película, porque toda la tartamudez, aunque históricamente sea algo real, para mí sólo es un simbolismo de los miedos que este príncipe tenía que superar para llegar a ser el rey que fue.
"El Discurso del Rey" es una gran película, no sólo por la historia real que cuenta y cómo lo cuenta, sino por la increíble calidad de la interpretación de los actores. Colin Firth hace un magnífico papel como el tartamudo Berti, Goeffrey Rush hace una divertida interpretación como Lione Logue, e incluso, Helena Bonham Carter destaca en su papel de mujer del príncipe Alberto. Cabría mencionar a Guy Pearce que hace de hermano y heredero al trono, al que renuncia por amor. También su interpretación es más que aceptable. La verdad no se puede esperar menos de una película británica. Los británicos saben cuidar la película históricas y generalmente siempre suelen hacer películas de calidad y ésta, personalmente, la recomiendo encarecidamente.

18 de enero de 2011

Cartas a Theo


Cuando estudiaba en el Instituto la asignatura de Historia del Arte, uno de los pintores que más me gustaron fue Vincent Van Gogh. Su pintura me transmitía una gran sensibilidad y su biografía hacía de él una persona muy interesante. Recuerdo como mi profesora recomendaba encarecidamente "Cartas a Theo", un libro que recopilaba la gran cantidad de cartas que Vincent envió a su hermano quien lo mantenía económicamente, debido a que sus cuadros no llegaban nunca a venderse (ironías de la vida que hoy día sean de los más apreciados y los más caros). Ya desde entonces, el libro me llamó poderosamente la atención ¿Qué mejor manera para acercarse a un personaje que leyendo sus propias palabras? Y durante años lo he estado buscando, y no sé si fue porque no busqué en los sitios adecuados o que no puse demasiado interés, pero lo cierto es que hasta hace pocos meses no lo encontré y cuando lo hice no lo pensé dos veces y lo compré.
Debido a varios motivos no he podido leerlo hasta ahora y he decir que después de leer sus cartas no puedo más que sentir pena por un hombre que durante toda su vida se esforzó duramente por sacar su pintura adelante y que nadie, ni siquiera Theo o Gaugin supieron apreciarla. "Cartas a Theo" nos permite ver a un hombre terriblemente sensible, con muchos altibajos, a veces con esperanzas a veces con depresión, a un hombre enamoradizo, amante de la lectura contemporánea de su tiempo pues le encantaba leer a Emile Zola, un hombre que amaba la pintura, no dudaba en recorrer museos y hablar de cuadros con su hermano, intercambiando gustos y opiniones. Entre los pintores más mencionados por Van Gogh encontramos a Rembrandt, Vermeer, Mullet, Manet, Rubens, etc. por todos ellos sentía pasión y deseaba imitarlos.
Es posible que "Cartas a Theo" sea pesado en algunos de sus pasajes, a Vincent le encantaba describir paisajes, cuadros y estudios que él mismo realizaba, la técnica de los colores, etc. pero aparte de eso, tiene muchas líneas donde podemos ver sus sentimientos, sobre todo las cartas finales escritas durante su reclusión en Saint Remy y las cercanas a su muerte, donde acepta ya su destino final. Un libro, por tanto, realmente recomendable para todos aquellos que se quieran acercar a esta figura que nos ha dejado grandes cuadros como "Los girasoles", "Terraza de café por la noche", "Noche estrellada", etc.

16 de enero de 2011

Manifiesto ignorado

Durante mis años en la carrera de Historia, e incluso después en el Máster, escuché en diversas ocasiones la importancia que el Patrimonio Histórico tiene para la cultura pues no sólo por su valor como algo antiguo conservado a lo largo de miles de años, sino porque, de forma simbólica, recuerda a la sociedad actual hechos pretéritos, mantienen fresca en la memoria de los hombres los acontecimientos históricos para que aprendieran de ellos. Las Pirámides Egipcias, el Taj Mahal, el Coliseo, el Teatro romano de Cádiz, desde lo más "mundial" (Coliseo, etc.) a lo más "local" (Columbarios de Cádiz). Todo resto pretérito debía ser conservado y por ello se esforzaron para promulgar leyes, tanto a nivel nacional como a nivel autonómico. Todo eso se nos fue transmitido como si de una regla de tres se tratara, de tal manera que nosotros, meros estudiantes, creíamos que utópicamente todo lo que apareciera se respetaría. Parece que eso no lo aprendieron los constructores que se hallaron con restos del Real Hospital de Segunda Aguada, restos que han sido arrasados antes de que cualquier protesta pudiera ser dicha o escuchada. Y es que el mismo día que salía en el Diario de Cádiz un manifiesto para la defensa de la conservasión de los mencionados restos, éstos fueron destruidos sin ningún cargo de conciencia y como si de simples piedras se trataran. Y, obviamente, esto no puede más que llamar la atención pues ahora que tanto bombo se está dando al dichoso Bicentenario de la Constitución de 1812, unos restos como los del mencionado hospital no podrían más que ser beneficioso. Ya que éste no fue un hospital cualquiera, sino que en él estuvieron muchos soldados que habían participado en la famosa batalla de Trafalgar, se acogió a multitud de gaditanos que padecieron fiebre amarilla a principios del siglo XIX, asimismo, atendió a multitud de heridos en la Guerra de Independencia. ¿Qué podía ser más rentable que un resto como los de este Hospital para un Bicentenario como el que se aproxima? ¿Qué puede tener más valor que la memoria Histórica de nuestra Tacita de Plata únicamente valorada, en ocasiones, por su Carnaval y la pasión futbolera? Pienso que nuestra ciudad debería ser valorada no sólo por lo que aparenta tener, sino por lo que en realidad tiene y lo que tiene es una rica Historia como pocas ciudades pueden presumir.
Casualmente, días después de que se anunciara, al menos días después en que yo recibiera información de que los restos habían sido destruidos, el PSOE salta a la palestra para defender la conservación de los restos. Ciertamente no hubiera estado mal que hubiera saltado un poco antes. Hoy es el profesor Alberto Ramos quien, a través del Diario de Cádiz, ha alzado su voz para denunciar la mencionada destrucción. Es una lástima que todas estas palabras no sean ni leídas ni escuchadas.
Por mi parte, no cabe más que preguntarme si toda esa teoría que se da en las aulas verdaderamente se lleva luego a la práctica, que todo eso de la conservación del Patrimonio Histórico, todas esas leyes, son luego cumplidas, o si se cumplen en algunos casos y en otros no, dependiendo de la rentabilidad. Estaba claro que para el Ayuntamiento de Cádiz era más rentable destruirlos que conservarlos. Se ha preferido eliminar una parte de nuestro pasado que conservarlo, por suerte no se puede hacer lo mismo con todo, y en nuestra memoria queda este acto que, como dice Alberto Ramos, "se ha realizado en Navidad y con alevosía".

14 de enero de 2011

El interés por lo maravilloso en la Edad Media


La Edad Media heredó, entre otras muchas cosas, de la Antigüedad Clásica un interés casi obsesivo por lo maravilloso. El concepto "maravilloso", tanto en la Edad Media como en la Antigüedad, es tan amplio que, en ocasiones, produce la sensación de ser una lista incoherente de cosas donde se incluyen plantas, minerales, animales, eventos históricos (como la muerte de Julio César), lugares exóticos, etc. que se extraían de multitud de fuentes: obras clásicas, Biblia, tradición oral, leyendas celtas o germánicas, etc. Obviamente, una de las principales características de lo maravilloso era su rareza. Algo maravilloso debía ser raro, es decir, debía salirse del curso normal de la vida, ya que si era algo frecuente perdía toda su esencia. Lo maravilloso era algo nuevo, inesperado, desconocido; un fenómeno raro, increíble porque se desconocía, podía ser algo común pero que desconcertaba (como el imán), algo inexplicable. Esto, en cierta manera, era algo muy relativo porque lo que era desconcertante e inexplicable para uno, podía ser totalmente conocido para otro.


Aparte de su rareza, lo maravilloso se caracterizaba por ser localizable en un lugar concreto. Podía estar situado en un continente concreto, o en un lugar topográfico determinado como una cueva o lago. Generalmente, los autores lo localizaban en los márgenes del mundo conocido, lugares que, por su novedad y variedad, eran propicios para producir maravillas. De ahí que los autores prefirieran lugares como Asia o África para hablar de maravillas.


El interés por lo maravilloso se iría incrementando durante toda la Edad Media por lo que que pronto surgirían enciclopedias, tratado topográficos, crónicas, etc. La mayoría de estas obras eran escritas por clérigos y en latín. Asimismo, a partir del siglo XIV, lo maravilloso fue haciendo acto de presencia en romances y, a partir del siglo XV, empiezan a traducirse los libros que estaban en latín en lengua vernácula, así como a escribirse directamente en ella. El interés fue tal que muchos libros cambiaron sus títulos para incluir la palabra "maravilla", así por ejemplo, la obra de Marco Polo que en su origen se llamaba Devisament dou Monde pasó a llamarse Liber Miliones de magnis mirabilibus mundi.


Obviamente, el hecho de que lo maravilloso llegara a Europa se debió a que, a partir del siglo XIII, muchos europeos empezaron a viajar a Asia. Éstos se dedicaron a escribir sus experiencias debido al gran apetito que había en Europa por leer cosas maravillosas. La verdad no podemos culparles por este interés, ya que era acercarse a un mundo desconocido desde la seguridad del hogar. Aún así, cabe decir que no todas las maravillas asiáticas eran vistas con buen ojo, había determinados aspectos que eran fuertemente rechazados como la idolatría o el canibalismo.


Pero ¿por qué ese interés por lo maravilloso? Algunos autores señales que tal interés se debió al miedo o a la ansiedad que tal producía en occidente. Esto no es totalmente cierto, pues si se había escrito tanto sobre las maravillas asiáticas se debió al interés por explorar y examinar los límites de la propia cultura. Lo maravilloso no era retratado como algo escandaloso o patológico, ni como un desafío a la moral europea, pues las maravillas asiáticas estaban tan lejos que no suponían peligro alguno, al contrario de lo que podía ocurrir con los judíos. Las maravillas de Asia eran aceptadas y vistas con benignidad precisamente por su lejanía. Sin embargo, a pesar de la seducción que se podía sentir por ellas, las maravillas nunca fueron vistas como una alternativa, el centro de la moral y el orden natural seguía estando en el oeste, es decir, en Europa.


A pesar de que la mayor parte de las obras fueran escritas por clérigos, ésta ofrecían un aspecto secular ya que tenían el objetivo de entretener, tanto dentro como fuera de los monasterios. Sin embargo, también hubo una segunda concepción de las maravillas: la de éstas como herramientas con fines religiosos. Muchos autores hicieron hincapié en mostrar lo maravilloso como una herramienta para dar lecciones de moralidad. En este sentido, cabría destacar la obra de San Agustín quien no dudaba en resaltar la omnipresencia de Dios en todos los aspectos de la naturaleza. En ocasiones, muchos autores tomaban listas de maravillas preexistentes para darles un sentido moral. Así bestiarios, herbolarios, etc. fueron comentados con el fin de añadir enseñanzas morales. En todas ellas se resaltaba la idea de San Agustín de que todo en la creación era maravilloso.


A la obra de San Agustín le siguieron enciclopedias realizadas en el siglo XIII realizadas por Thomas Cantimpré, Vincent de Beauvois, Bartholomeaus Anglicus. En ellas se incluían mensajes morales que servían para aquellos cuyo trabajo era transmitir el mensaje bíblico al resto del mundo. Éstas enciclopedias llegaron a tener un amplio círculo de lectores y, por ello, muchas de ellas fueron traducidas en lengua vernácula a lo largo del siglo XIV y XV, sobre todo, la de Thomas de Cantimpré y Bartholomeaus Anglicus.

Extraído de: Park, K. y Lorraine, D.: Wonder and the Order of Nature 1150-1750.